David Chavarría Hernández *

Pese a que el argumento mayor de la administración de Laura Chinchilla Miranda para la construcción de la denominada trocha fronteriza ha sido el tema de la soberanía y seguridad nacional, sectores ambientalistas y diputados de oposición difieren de este, al considerar que la construcción de una carretera en la zona colindante con Nicaragua podría favorecer a grandes empresas, entre las que se destaca la transnacional Mallon Oil, que fue adjudicada en el año 2000 con 9497.15 kilómetros cuadrados para la exploración y posible explotación de gas natural y petróleo en cantones fronterizos con Nicaragua.

Mallon Oil espera la resolución de diferentes procesos judiciales, así como recursos interpuestos ante la Sala Constitucional, que vislumbrarían en el futuro un posible contrato entre el Estado y la hasta ahora concesionaria.

Sin embargo, el diputado del Partido Acción Ciudadana Juan Carlos Mendoza expresó que existen argumentos de peso para determinar -mediante una investigación- la creciente especulación de la tierra en estas comunidades.

Para el legislador, “llama la atención que en las zonas donde se planificó la concesión para la exploración y explotación de petróleo, en la zona norte, exista una creciente concentración de la tierra y que se dé al mismo tiempo la construcción de la trocha, que podría eventualmente funcionar como una salida para un oleoducto en caso de darse el proyecto”.

A su parecer, “cercano a una ruta nacional es más sencillo desarrollar la infraestructura necesaria, en caso de que se dé algún nivel de explotación petrolera; es un elemento de infraestructura que permite otros desarrollos y por eso vale la pena investigar si existe alguna intencionalidad de que esta ruta pueda tener de forma agregada infraestructura para la explotación petrolera”.

Mientras tanto, el legislador del partido Frente Amplio, José María Villalta, concuerda con Mendoza en cuanto a la reciente acumulación de tierras por parte de grandes empresarios, que han visto cómo el valor de sus terrenos se incrementa al estar cerca de la ruta nacional 1856.

Villalta aseguró que es muy difícil ligar la concesión de la empresa Mallon Oil con el desarrollo de esta obra de infraestructura. “Como la concesión de Mallon Oil estaba desde mucho antes, no podría decir que hay un vínculo entre la concesión petrolera y la trocha; lo que  sí está claro es que esos terrenos de esa franja fronteriza -donde se construye la ruta- están siendo adquiridos por empresas poderosas, vinculadas a los políticos tradicionales”.

Dijo que al no conocerse en este momento los puntos donde Mallon Oil podría explorar, es difícil determinar si será beneficiada con la ruta construida por la administración Chinchilla cerca de la frontera norte.

Por su parte, el integrante del programa de Kioscos Ambientales de la Universidad de Costa Rica, Mauricio Álvarez, afirmó que la apertura de una ruta en la zona no es un condicionamiento clave para el desarrollo del proyecto de explotación de gas en la zona norte.

A su parecer, en esta carretera existe un interés de  grupos específicos por el desarrollo de la región. “Estos, aunque no ganaron económicamente con las licitaciones que se pagaron para la construcción de la trocha, ahora ganan por la acumulación de tierras y con el hecho de que con la calle sus terrenos subieron de precio”.

Por otro lado, para el presidente de la Fundación Neotrópica, Bernardo Aguilar, la administración Chinchilla debe ser clara en no permitir que se piense que esta obra está  en función de otros intereses. “No voy a decir que la Mallon y el Gobierno están en contubernio para efectos de utilizar la trocha para la extracción de gas, pero desgraciadamente la claridad de lo que va a suceder a futuro no existe y las áreas concuerdan; entonces, la posibilidad está abierta para que esa infraestructura sea aprovechada para efectos de promover la exploración de gas natural”.

(*EDGARDAVID.CHAVARRIA@UCR.AC.CR)