Según la hoja de ruta anunciada por la cúpula militar tras el golpe de Estado del 3 de julio pasado que derrocó al presidente islamista Mohamed Mursi, la transición que culminará en el regreso al orden constitucional comenzaría con la redacción y aprobación de una nueva Constitución, la convocatoria a elecciones parlamentarias y, luego, presidenciales. Sin embargo, desde el mismo momento del golpe, aliados y seguidores de Mursi, con la islamista Hermandad Musulmana a la cabeza, se instalaron en las calles de las principales ciudades para repudiar el derrocamiento y pedir la vuelta del presidente democráticamente electo.

Por eso boicotearon el referéndum constitucional que hace dos semanas aprobó la nueva carta magna con un nivel de participación que no alcanzó al 40 por ciento del padrón y anteayer volvieron a salir a las calles para conmemorar el levantamiento que derrocó a Mubarak y abrió el camino para la elección de 2012 que llevó a Mursi a la presidencia. Una vez más las fuerzas de seguridad egipcias estuvieron desplegadas para reprimir a los manifestantes islamistas y no permitir que las protestas alcancen la plaza Tahrir, epicentro del levantamiento de 2011 y de las masivas protestas de 2013 que antecedieron y apoyaron el golpe.

La represión oficial y algunos choques entre islamistas y simpatizantes del gobierno de facto en las provincias de El Cairo, Guiza, lindante con la capital, Alejandría, en el norte, y Minya, en el sur, dejaron un saldo de al menos 49 muertos y 247 heridos, según informó el Ministerio de Salud egipcio. En un nuevo ejemplo del nivel de polarización que vive ese país árabe, mientras miles eran reprimidos, en la plaza Tahrir, en el centro de El Cairo, otra multitud que también reivindicaba el levantamiento de 2011 vivía una jornada de fiesta que, por momentos, parecía convertirse en el primer acto oficial de campaña.

Miles de personas conmemoraron el tercer aniversario del levantamiento popular que terminó con el reinado de terror de Mubarak levantando carteles y fotos del jefe del Ejército, actual ministro de Defensa y posible presidenciable, Abdul Fatah al Sisi. El jefe castrense aún no anunció su deseo de presentarse a elecciones. Sin embargo, en reiteradas ocasiones dejó abierta la puerta a esa posibilidad.