Las nuevas medidas entrarán en vigor mañana, miércoles, tras su publicación en el diario oficial del gobierno (Federal Register), y son prueba del compromiso de EEUU de potenciar el desarrollo económico del pueblo cubano, según indicó el secretario del Tesoro, Jack Lew.

En el último año, con miras hacia la normalización plena de las relaciones entre ambos países, “hemos trabajado para facilitar el libre flujo de información entre los cubanos y estadounidenses, y seguiremos tomando los pasos necesarios para ayudar al pueblo cubano a lograr la libertad política y económica que merece”, afirmó Lew.

Por su parte, la secretaria de Comercio, Penny Pritzker, explicó que estos cambios en las regulaciones autorizan más exportaciones para diversos propósitos, incluyendo mejorar la capacidad de respuesta a desastres; programas educativos; producción agrícola; proyectos artísticos; procesamiento de alimentos, y transporte público.

Las medidas incluyen la ampliación de las licencias de viaje a Cuba, la eliminación de las trabas que hasta ahora han restringido la financiación de la mayoría de las exportaciones a la isla, y la expansión de permisos para la venta de ciertos productos en ese país caribeño.

“Ganadores” de medidas

Así, a partir de mañana, los bancos estadounidenses podrán ofrecer financiación directa para la exportación de productos hechos en EEUU, salvo para los productos agrícolas, debido al embargo vigente que sigue prohibiendo viajes de turismo a la isla.

Hasta ahora, las autoridades cubanas tenían que pagar en efectivo y por adelantado antes de la entrega de exportaciones estadounidenses, y el costo aumentaba si los productos tenían que tener financiación de terceros países.

Asimismo, las medidas flexibilizan los límites de estancia en los viajes entre EEUU y Cuba, y facilitan el establecimiento de vuelos directos entre ambas naciones según el acuerdo de aviación pactado a finales del año pasado. Así, las tripulaciones de vuelos comerciales tendrán autorización para estancias temporales en Cuba.

En la categoría de viajes, EEUU permitirá viajes y “otras transacciones” para organizar reuniones o conferencias profesionales en Cuba -hasta ahora solo se permitía “asistir” a esos encuentros-, y también viajes para organizar competencias deportivas, ya sea de amateur o semi-profesionales, y “actuaciones públicas, clínicas, talleres, otras competencias atléticas o no atléticas, y juegos amistosos en Cuba.

Entre los beneficiados también figuran los medios de comunicación estadounidenses que operan en Cuba, ya que podrán solicitar permiso para exportar equipos y productos que faciliten su labor de recabar y difundir noticias desde la isla.

Además, EEUU permitirá la exportación de productos y software a organizaciones de derechos humanos o a individuos y organizaciones no gubernamentales que promuevan actividades “para el fortalecimiento de la sociedad civil en Cuba”, según un desglosado de las medidas.

Sin embargo, EEUU mantendrá en pie la prohibición del envío de productos que beneficien a empresas estatales o que puedan caer en manos del Ejército, la policía, los servicios de inteligencia y aparatos de seguridad, precisó el comunicado.

Reacciones a favor y en contra

Como ha sucedido desde el anuncio del deshielo en diciembre de 2014, las medidas suscitaron reacciones de elogio de activistas y grupos que favorecen el levantamiento del embargo, y de rechazo por líderes dentro y fuera del exilio cubano, que insisten en que éstas no ayudarán al pueblo cubano.

James Williams, presidente del grupo “Engage Cuba”, dijo que estas medidas conforman “otro paso gigantesco para acercar aún más a los pueblos de EEUU y Cuba”, y ayudarán a que el pueblo cubano tenga acceso a todo lo básico que necesiten, y a respaldar a las empresas estadounidenses.

Según Williams, las medidas reflejan además el creciente apoyo a la nueva política exterior de EEUU hacia Cuba, y ahora falta que el Congreso ponga fin al embargo que “ha sido un fracaso colosal por más de 50 años”.

Pero el legislador republicano por Florida, Mario Díaz-Balart, acusó al presidente Barack Obama de respaldar continuamente “a los opresores” en Cuba y afirmó que las medidas son un “descarado esfuerzo” de su Administración de permitir el comercio directo con el régimen castrista que “no tiene nada que ver con el apoyo al pueblo cubano, y todo que ver con apuntalar a una brutal dictadura antiestadounidense a 90 millas de nuestras costas”.

El congresista destacó que el año pasado, hubo más de 8,000 “arrestos políticos”, mientras disidentes como Vladimir Morera Bacallao, Danilo Maldonado Machado (‘El Sexto’), y Misael Canet Velazquez “casi languidecen en prisión en los últimos meses”, y demuestran que el régimen mantiene “el peor” historial de derechos humanos en las Américas.

El portavoz del Consejo de Seguridad Nacional (NSC), Ned Price, dejó en claro que, así como EEUU está poniendo de su parte para eliminar los impedimentos al pueblo cubano, también insta al gobierno de La Habana a que “facilite a sus ciudadanos la apertura de negocios, su participación en el comercio, y su acceso a la información en línea”.

Consciente de críticas de quienes se oponen a una apertura con Cuba por su récord de derechos humanos y represión de disidentes, un funcionario de la Administración Obama dijo durante una conferencia telefónica con periodistas que el gobierno de EEUU “continuará presionando sobre este asunto” al régimen castrista.