¿Qué busca la Ley Marco de Economía Social Solidaria?¿Por qué es necesaria una ley marco para ese reconocimiento?

Porque actualmente, aunque existen muchas leyes que a lo largo del tiempo han ido regulando el funcionamiento de organizaciones que en realidad forman parte de la ESS, el sector como tal no es reconocido formalmente, lo que dificulta en la práctica el impulso del Estado a este tipo de actividad económica por medio de políticas públicas.

Por ejemplo, desde 1939 el país cuenta con una Ley de Asociaciones, desde 1961 existen las Asociaciones Administradoras de Acueductos y Alcantarillados (Asadas), desde 1967 existe la Ley de Desarrollo de la Comunidad que reconoce las organizaciones comunales que realizan actividad productiva, desde 1968 tenemos las asociaciones cooperativas reguladas por la Ley de Asociaciones Cooperativas y desde 1973 la Creación del Instituto Nacional de Fomento Cooperativo, desde 1984 existe la Ley de Asociaciones Solidaristas y desde 1994 la Ley de Sociedades Anónimas Laborales.

Como se ve, la ESS no es ningún invento nuevo. Esas y otras normas que hoy están dispersas en el ordenamiento jurídico costarricense, más algunas organizaciones que no calzan dentro de esas leyes pero cumplen los principios y mecanismos de funcionamiento de la ESS, estarían recogidas en la Ley Marco. Con ello, además de regirse por sus leyes específicas, podrán contar ahora con una ley que las agrupa, lo cual le facilita al Estado el diseño, implementación y evaluación de las políticas públicas para dicho sector, tal y como ya lo hace hoy para otros sectores económicos.

¿Para qué crear políticas públicas de la ESS?

Para impulsar la creación de empleos decentes, combatir la inestabilidad laboral y la exclusión de los desempleados con baja cualificación, que es la población con mayores dificultades para insertarse laboralmente. Además, para promover el empleo autónomo, colectivo o asociativo, en cualquiera de las formas de organización de este sector, y la educación y formación en economía social solidaria, que favorezcan el espíritu emprendedor, la competitividad empresarial, el desarrollo local, la investigación y la innovación a través de la ESS. Es sabido también, que la creación de empleos es la forma más sana, digna y permanente para reducir la pobreza.

El Informe del Estado de la Nación (2015) lo señala con claridad: “Las oportunidades laborales en los sectores de punta de la economía están restringidas a las personas que dominan un segundo idioma o tienen una alta calificación educativa. Esto dificulta el acceso de los desempleados de baja escolaridad a las actividades más dinámicas en la generación de empleo.” (45 y 127p.) Justamente, varias de las actividades económicas que desarrolla la ESS se ubican en lo que el Estado de la Nación llama “vieja economía”. Pero en las últimas décadas, el Estado ha privilegiado sus esfuerzos en impulsar con política pública la “nueva economía” (sector servicios principalmente).

Por ejemplo, todo el impulso a la diversificación de nuestras exportaciones y atracción de IED. Esto dejó relegado a buena parte de la población que no tuvo la oportunidad de procurarse una mayor cualificación, que ya no está en la mejor edad para hacerlo y son quienes engrosan las cifras del desempleo al no estar calificadas para esa “nueva economía”.

La Economía Social Solidaria bien puede ser una contraparte privada del Estado, un complemento, en los esfuerzos por generar empleo en algunos sectores económicos menos dinámicos, donde el la empresa tradicional no tiene interés porque genera un rédito al capital “poco atractivo”; sin detrimento de hacerlo desde la “nueva economía”, donde la ESS también tiene presencia.

¿Y qué se entiende entonces por ESS?

Según la Ley Marco en su artículo 2, es el conjunto de actividades económicas y empresariales realizadas en el ámbito privado por diversas entidades y organizaciones, que satisfagan necesidades y generen ingresos con base en relaciones de solidaridad, cooperación y reciprocidad, en las que se privilegien el trabajo y el ser humano, donde sus integrantes se organizan y desarrollan procesos productivos, intercambio, de comercialización, financiamiento y consumo de bienes y servicios, para satisfacer el interés colectivo de las personas que las integran y el interés general económico social de los territorios donde se ubican.

La ESS va de la mano con el territorio, aporta a la equidad y sostenibilidad en la vida de los territorios. Es una forma particular de emprender en el mercado que por sus fundamentos de gestión democrática, agrega cultura de diálogo y cohesión social -además de economía- en el territorio; componentes que son imprescindibles en la construcción democrática del país.

Es una actividad económica que coloca a la persona en el centro antes que al capital, aunque también genere ingresos no tiene afán de lucro, razón por la cual entre la generación y estabilidad de empleos por un lado, y la producción de utilidades lucrativas por el otro, la ESS privilegia lo primero en función de las personas, sin conducir a negocios ruinosos evidentemente.

También es una actividad que democratiza la economía, porque la toma de decisiones y la gestión deben respetar los principios de democracia, autonomía y participación; distinto a las empresas con único dueño o accionistas mayoritarios, donde la mayoría accionaria es la que decide. La independencia respecto de poderes públicos, la responsabilidad social y ambiental, la promoción del trabajo digno mediante redes socio-productivas, la no filiación política o religiosa, el respeto a los Derechos Humanos y la no violencia, son principios de caracterizan la economía social solidaria.

¿Cómo se realizará todo esto?

La Ley Marco crea el Consejo Nacional de Economía Social Solidaria (CONAESS) quien formulará y evaluará las políticas públicas y estrategias tanto de fomento como promoción de la ESS. Estará constituido por tres representantes del Poder Ejecutivo y diez de la ESS. Además, la ya existente Dirección de Economía Social Solidaria del Miniterio de Trabajo y Seguridad Social fungirá como Secretaría Técnica del CONAESS, siendo su brazo ejecutivo. Esta Dirección levantará y actualizará periódicamente el directorio de las organizaciones de la ESS, un mecanismo muy similar al que ya aplica el MEIC con las MIPYMES y el MAG con la PYMPAS (pequeños y medianos productores agrícolas).

En su artículo 14 la Ley Marco indica que para fomentar la ESS, el Estado priorizará la adquisición de obras, bienes o servicios provenientes de las empresas de economía social solidaria con arreglo a los procedimientos establecidos en la Ley de Contratación Administrativa. Asimismo, las Instituciones Autónomas procurarán incluir en su planificación y presupuestos anuales la ejecución de programas y proyectos socioeconómicos, como apoyo para el fomento y fortalecimiento de las personas y organizaciones amparadas por la Ley Marco. Los Gobiernos Locales podrán fomentar el establecimiento y desarrollo de entidades locales de ESS, y quedan autorizados para integrarse como asociados a las mismas, así como para donar bienes o aportar recursos de capital a proyectos económico-empresariales de beneficio para la comunidad, previa valoración técnica de su viabilidad.

En su artículo 16 la Ley Marco autoriza a los bancos públicos para crear programas de financiamiento y apoyo para el desarrollo de proyectos técnicamente viables, adecuados a las necesidades de las entidades de la economía social. En el mismo sentido, autoriza al INFOCOOP a crear iguales programas para las entidades de la economía social en las que formen parte asociaciones cooperativas. También se autoriza al BANHVI para la creación de programas de dotación de vivienda que se desarrollen a través de entidades de la economía social solidaria.