A la matanza perpetrada el viernes en Hula, y a solo una distancia de decenas de kilómetros, ha seguido otra masacre en Hama, ciudad siria ya castigada meses atrás por el Ejército sirio durante los 14 meses de revuelta contra un régimen que soporta una creciente presión política y diplomática y ataques verbales cada vez más duros por parte de líderes occidentales y de varios países árabes. Según la oposición, al menos 41 personas han muerto desde el mediodía del domingo en el bombardeo de la ciudad, célebre por el crimen que en ella se perpetró en 1982, cuando más de 20.000 civiles perecieron a manos de las tropas de Hafez el Asad, padre del actual presidente.

Tanques y soldados sirios comenzaron el domingo a abrir fuego contra varios barrios de Hama después de que los rebeldes del Ejército de Siria Libre atacaran varios controles militares, según los propios grupos de oposición. Entre los muertos se cuenta a cinco mujeres y ocho niños. Los bombardeos han destruido varios edificios. Sus habitantes fueron rescatados entre los escombros, y muchos están en condición crítica", dice un comunicado del Consejo de la Revolución de Hama.

Dos masacres, la de Hula y Hama, que están aislando cada vez más al régimen de Damasco. Aunque alguno de sus aliados no atribuyen los crímenes al Gobierno, sí que han condenado sin medias tintas las matanzas. El ataque en Hama, no obstante, continuaba pocas horas después de que el Consejo de Seguridad de Naciones Unidas condenara por unanimidad la masacre ejecutada en Hula, ciudad en la provincia de Homs, durante el fin de semana. Rusia y China —contrarios a todo lo que pueda suponer una intervención militar extranjera en Siria y un endurecimiento de las sanciones contra Damasco— también votaron a favor.

"China se siente profundamente consternada por el gran número de bajas civiles en Hula, y condena en los términos más fuertes el asesinato cruel de ciudadanos, especialmente las mujeres y los niños", ha declarado el portavoz del Ministerio de Exteriores chino, Liu Weimin. "Este incidente demuestra que el cese inmediato de la violencia en Siria no admite demora. Llamamos a todas las partes implicadas a implementar las resoluciones del Consejo de Seguridad de Naciones Unidas y el plan [de alto el fuego] de Kofi Annan", añadió el portavoz.

Aludía Liu a la iniciativa del exsecretario general de la ONU para que entre en vigor inmediatamente una tregua, las tropas del régimen se retiren a sus cuarteles, se produzca la liberación de los sirios detenidos durante la revuelta y comience una negociación política entre el régimen y la oposición.

Rusia ha adoptado una posición similar a la de China. El ministro de Exteriores, Serguei Lavrov, ha dicho este lunes que ambos bandos son culpables "de la muerte de personas inocentes".

Más contundente se mostró la alta comisionada de la ONU para los Derechos Humanos, Navi Pillay, quien dijo que lo sucedido en Hula puede constituir un crimen contra la humanidad. "Ni el presidente sirio ni su Gobierno pueden invocar bajo ninguna circunstancia la defensa contra el terrorismo para intentar justificar la violencia indiscriminada y asesinatos del tipo que sus fuerzas y aliados han cometido en Hula", ha declarado Pillay, que no cree la versión oficial, que niega toda implicación del régimen en los asesinatos y los atribuye a "bandas de terroristas".

Menos frecuente todavía es que se pronuncie un movimiento que está lidiando con la transición política en la que está embarcada su país. Los Hermanos Musulmanes de Egipto también llamaron "a los gobiernos árabes, islámicos e internacionales y al pueblo del mundo libre para que intervenga con el fin de detener las masacres", ha afirmado la organización islamista en un comunicado. Su portavoz, Mahmud Ghozlan, ha conminado a los sirios a dejar a un lado sus diferencias "para derribar el régimen y liberar al heroico pueblo sirio".

El recrudecimiento de los combates y de los bombardeos se ha producido horas antes del viaje a Siria previsto por Kofi Annan, el mediador de la Liga Árabe y de Naciones Unidas que diseñó el plan de alto el fuego que entró en vigor a mediados de abril para convertirse en papel mojado en solo unas horas. Pasado el mediodía, Annan aterrizó en Damasco. Tenía previsto entrevistarse este lunes con el ministro de Exteriores sirio, Walid Mualem, y con Bachar el Asad, el martes. Poco después de aterrizar, Annan se declaró "horrorizado" por la matanza de Hula.