La huelga general en la provincia peruana de Espinar (sur) contra la contaminación de los ríos y las protestas contra el proyecto minero Conga en Cajamarca (norte), marcan el inicio de una semana llena de tensiones en Perú, donde el Gobierno y los habitantes de ambas regiones no logran un acuerdo que ponga fin a las manifestaciones.

En Espinar la huelga arriba este lunes a su octavo día, tras una semana signada por disturbios y movilizaciones en contra de la explotación minera de la transnacional canadiense Xstrata Tintaya, a la cual acusan de contaminar dos ríos vitales para la agricultura y el consumo humano de la región.

En primera instancia, los habitantes reclamaban el control y cese de la contaminación. Sin embargo, tras cinco días de disturbios y decenas de heridos, ahora exigen la expulsión de la compañía que explota un yacimiento de cobre.

El Frente de Defensa de Espinar acusa al Gobierno de “falta de voluntad para negociar”, por haber enviado al diálogo, según afirman, a funcionarios sin poder de decisión. En tal sentido, exigen la presencia de ministros y altos funcionarios del Estado.

Por otro lado, en Cajamarca diversas organizaciones sociales rechazan el proyecto minero Conga, pues consideran que depredará los recursos hídricos de la región. En ese sentido, alistan una huelga general para exigir la inviabilidad del proyecto.

En torno al tema, el presidente Ollanta Humala calificó de “grupos radicales” a quienes dirigen ambos movimientos sociales, criticándolos por haber procedido al bloqueo de las vías que conducen hacia las empresas.

El jefe de Estado también llamó al diálogo y aseguró que “el Gobierno quiere evitar muertes”, una preocupación que fue expresada previamente por la Defensoría del Pueblo, al llamar a un diálogo.