Activistas asisten a un acto fúnebre simbólico para protestar contra la reapertura de la economía en Miami, Florida, el 27 de mayo de 2020. © Cristóbal Herrera / EFE

(Imagen: Activistas asisten a un acto fúnebre simbólico para protestar contra la reapertura de la economía en Miami, Florida, el 27 de mayo de 2020. © Cristóbal Herrera / EFE)

Una de las primeras veces que el presidente de Estados Unidos, Donald Trump, se refirió públicamente al Covid-19 no dudó en pronosticar que, con los vientos cálidos de abril, el nuevo coronavirus "milagrosamente" iba a desaparecer.

Era 10 de febrero de 2020, justo un mes antes de que la epidemia dejara de serlo para convertirse en pandemia a los ojos de la Organización Mundial de la Salud (OMS). Y, escasos días antes de que, el 29 de febrero, fuera reportada la primera víctima mortal del virus en ese país.

El primer contagio en Estados Unidos fue confirmado el 21 de enero. Tuvieron que pasar cuatro meses y seis días para que la cifra se disparara a 1,7 millones y para que el número de muertos superara la barrera de los 100.000.

De esta manera, el territorio estadounidense pasó a convertirse en el epicentro de la pandemia: el de mayor número de casos y más muertes registradas. Un trayecto en el que el aspecto político ha jugado un papel fundamental.

Aileen M. Marty, miembro del grupo asesor de Reuniones Masivas de la Organización Mundial de la Salud, dijo a France 24 que “los líderes no le dieron la importancia suficiente al virus cuando tenían que hacerlo, perdieron todo febrero para actuar, no hicieron las pruebas a tiempo”.

El mandatario Donald Trump ha sido blanco de críticas por minimizar el riesgo de la pandemia, así como por usar una retórica que al comienzo del brote subestimó sus efectos y que, ahora, se mantiene en un tono crítico hacia quienes insisten en mantener las medidas de confinamiento.

El 27 de febrero, el líder republicano dijo que todo estaba "bajo control" y que habían hecho un "muy buen trabajo” y, un día después, lanzó un dato estadístico con el que buscaba demostrar que la crisis por el coronavirus estaba sobredimensionada.

"35.000 personas, en promedio, mueren cada año por la gripe. ¿Alguien sabía eso? 35.000. Podría ser 27.000 o llegar a 100.000 (…) Y hasta ahora, no hemos perdido a nadie por el coronavirus en Estados Unidos. (Salud) Nadie", afirmó. Un día después, murió la primera persona víctima del virus y, tres meses más adelante, el país superó ese premonitorio umbral.

¿Economía o salud?, el dilema mundial que enfrenta a los estadounidenses

Solo después de que, el 11 de marzo, la OMS declarara que había una pandemia mundial, el Gobierno de Estados Unidos moderó su mensaje: “recomiendo a todos los estadounidenses implementar el estudio en casa, en la medida de lo posible, y a evitar reuniones de más de 10 personas, así como los viajes y las salidas a bares y restaurantes”, dijo entonces el jefe de la Casa Blanca. Pero no pasó mucho tiempo antes de que los estados comenzaran a confinar a su población como medida para atenuar la propagación.

Pero el mandatario ha mantenido firme su estrategia: impedir el cierre total de la economía. “Pronto abriremos los negocios, porque no podemos dejar que el remedio sea peor que la enfermedad”, aseguró el 23 de marzo, cuando los primeros estados ya habían declarado la cuarentena.

Y, aunque después reconoció que tuvieron “semanas muy largas y difíciles”, el presidente Trump ha defendido que su postura de reapertura económica es la correcta. “La izquierda radical y sus socios, los demócratas, están tratando de difundir la narrativa de que el presidente Trump reaccionó lentamente al Covid-19. "Incorrecto, fui muy rápido", dijo este miércoles vía Twitter.

Las lecciones aprendidas (y por aprender)

A pesar de haber superado la barrera de las 100.000 víctimas mortales, la desaceleración de las muertes ha alentado a las empresas a reabrir y a los estadounidenses a salir de más de dos meses de confinamiento.

Aproximadamente 1.400 personas han muerto en promedio en ese país cada día en mayo, por debajo del pico de 2.000 en abril, según un recuento de datos estatales realizado por la agencia Reuters.

Expertos aseguran que un poco accesible sistema de salud y la falta de unificación de criterios en las decisiones federales y nacionales han marcado los cuatro meses en lo que el coronavirus ha estado presente en Estados Unidos y ha causado colapso sanitario en algunas ciudades.

“Estados unidos no tiene un sistema de salud, ese el problema más grave. Hay una dificultad crónica en la manera en que se dan fondos a las agencias de salud, hay personas que tienen buen seguro y otras que no tienen. El gran problema es la diferencia en el acceso a la medicina”, resumió Aileen M. Marty.

Pero las lecciones sobre el manejo político de la crisis tardarán unos años en llegar, de acuerdo con el analista José Benegas, consultado por France 24. “Lo único que pueden hacer las decisiones políticas ahora es atrasar o no la propagación del virus, en el sentido de no sobrepasar la capacidad hospitalaria”.

“Estamos en la lucha de opiniones sobre los confinamientos. No está claro qué es lo más efectivo, hay unos que han recurrido a las cuarentenas y les ha ido bien, y a otros no. En el corto plazo es muy difícil de medir”, agregó.

Casi todos los 50 estados de Estados Unidos han comenzado a permitir que algunas empresas reabran y los residentes se muevan más libremente, pero solo 14 han cumplido con las pautas sugeridas para levantar estas medidas.

Lo que recomiendan las autoridades en salud es que los estados esperen hasta que su número diario de nuevos casos de Covid-19 caiga durante 14 días seguidos antes de aliviar las restricciones de distanciamiento social.

Mientras la Casa Blanca dice que Estados Unidos está avanzando en numerosos frentes para encontrar una cura, Trump ha prometido: "Con vacuna o sin vacuna, estamos de regreso".

Lo cierto es que el virus sigue acechando y las más de 100.000 muertes amenazan con doblegar la aspiración reeleccionista de Donald Trump. Para José Benegas, “es una cifra que (para el electorado) será difícil de aceptar”.

(France 24 con Reuters y AFP)