“No hay una crisis. Lo que hay es una situación en la que el PAC reafirma su identidad partidaria. Los temas polémicos se están tratando a lo interno y no han provocado la salida de ninguno de sus dirigentes. Es temprano para afirmar que el PAC se enfrenta a una división”, afirmó la politóloga Laura Guido, miembro de la Asamblea Nacional del Partido Acción Ciudadana (PAC).

Los cruces de declaraciones de unos y otros, sin embargo, son reiterados y van marcando una brecha entre el partido y los hombres del presidente Luis Guillermo Solís, día a día en la prensa nacional.

Ottón Solís, fundador del PAC, se aferra a la declaración de principios éticos originarios, e impulsa incluso, procesos que los propios asambleístas no pueden explicar.

Un ejemplo fue devolver el fallo del tribunal de alzada sobre el caso del diputado Víctor Morales Zapata que señaló que, si bien omitió información al partido y al entonces candidato presidencial, lo que llevó a su elección como diputado, no existe una sanción en el estatuto del PAC por lo que no es aplicable un castigo, criterio que contradice al tribunal de ética que lo sancionó separándolo de su militancia por un año (enero 2014/15).

“El asunto debió quedar ahí pero, en cambio, fue devuelto al tribunal de ética que ya confirmó la sanción y también se citó a otra asamblea partidaria. Siendo que el tema fue resuelto en esa instancia y a lo que se enfrenta el PAC es a un vacío jurídico que tendrá que resolver la Sala IV”, dijo Guido a UNIVERSIDAD.

Las decisiones de la asamblea partidaria y del tribunal de ética del PAC tienen un fuerte impacto en el Congreso, donde la fracción oficialista está debilitada y dividida, lo que la coloca en desventaja frente a una oposición legislativa, principalmente el Partido Liberación Nacional (PLN), interesada en que el gobierno siga empantanado en sus asuntos internos.

El domingo 17 de agosto, Ottón Solís, en Noticias Repretel, apuntó su verbo contra el Ministro de la Presidencia, Melvin Jiménez, por los rumores sobre un supuesto plan para evitar que él fuera el candidato presidencial en 2014 −desmentido ya por Wilson Campos−  quien fuera señalado como el autor de un correo electrónico donde se afirmaba que Jiménez fraguó ese plan.

Solís aprovechó la ocasión para descalificar al Ministro al señalar que ese rumor había puesto “en evidencia sus calidades de conspirar, no me sorprende, esto pasa en política, no esperábamos que pasara en el PAC pero pasó” y fue más allá, “lo que sí me sorprendería es que la Iglesia Luterana siga aceptándolo como obispo y como líder espiritual después de su actuación en política”, y cerró diciendo que en adelante “me va a ser difícil trabajar con él”. Sobre Jiménez pesa un señalamiento de la Procuraduría que espera la resolución de la Sala IV sobre su nombramiento como ministro.

El tercer hombre del entorno es Iván Barrantes, asesor presidencial y mercadólogo responsable de la publicidad electoral.

Ottón lo denunció por usar una oficina en Casa Presidencial  sin ser funcionario, señaló un conflicto de intereses con su actividad privada y criticó la suma que cobró por la campaña electoral. Barrantes aclaró su situación así:

Uno: aún no tenía actividad comercial; dos, su participación en el gobierno fue ad honórem y tres, que no le importaba lo que opinara de él. Pero agregó palabras fuertes cuando afirmó a la prensa que  Ottón cree que fue él quien ganó las elecciones.

El cuarto hombre de confianza es Mariano Figueres, director de la Dirección de Inteligencia y Seguridad (DIS). El diputado Solís ha reiterado que hará “todo lo que pueda para que la DIS se cierre y desaparezca y con ella una cultura nefasta de secretismo”, poniendo en entredicho la decisión del Mandatario de nombrar a una persona tan cercana a él para validar el proceso de transformación de la DIS.

Parece un trabalenguas pero estos son los hechos que desmarcan al PAC  del gobierno del PAC, que tiene en su propio partido a su mayor crítico; al PAC generando una crisis de relaciones entre los miembros de su disminuida fracción parlamentaria, necesitada de construir alianzas para hacer avanzar la agenda de gobierno y al PAC interfiriendo en las relaciones de la fracción del PAC y el gobierno del PAC.

Ninguno de estos temas está para resolverse a futuro, son asuntos del día a día que van calando en sus diferencias.

El diputado Morales Zapata salió al cruce de las presiones de su compañero de bancada que   remueve los órganos partidarios para lograr su expulsión y en declaraciones a La Nación (23/08) reiteró que la crisis del PAC tiene nombre: Ottón Solís.

Morales Zapata por primera vez le recriminó públicamente: “Lo que yo puedo decir al día de hoy es que don Ottón siempre se resistió a apoyar a Luis Guillermo Solís. Y permítame decirle lo siguiente: esa resistencia fue evidente en la falta de participación que, para su altura, debió haberse manifestado. Don Ottón nunca pensó que Luis Guillermo fuera a resultar presidente, y menos con un resultado contundente” (LN23/08).

EL GOBIERNO Y EL PARTIDO SE ALEJAN

“Conflicto y división ya existen en el PAC, y sería saludable que lo reconocieran como tal. Estas contradicciones están a la luz del día y las retóricas no alcanzan a taparlas” afirmó el director de la maestría Centroamericana de Sociología, Randall Blanco, a UNIVERSIDAD.

“Las contradicciones están y son de diferente tipo. Cuando se predica tan fuertemente una línea ética después −como en este caso− se puede convertir en un impedimento para gobernar cuando se enfrentan a la realidad política y provoca que el presidente Solís declarara, días atrás, que esta línea era para hacer oposición. Esas declaraciones lo colocan en beligerancia política contra su propia militancia partidaria”, señaló Blanco.

Para Blanco, sería muy peligroso que Acción Ciudadana con sus planteamientos éticos y su rigurosidad en el tema de la transparencia “termine desarrollando estilos, prácticas y discursos similares a los del partido del que ha querido separarse. Si lo hiciera tendríamos una versión lejana a su prédica. Estaría sin duda, claudicando”.

La politóloga Laura Guido niega que el PAC esté al borde de una ruptura, pero acepta que “entre el partido y el gobierno sí se puede hablar de una relación poco fluida por los impedimentos que existen hasta ahora”, y agregó: “a la asamblea le toca representar a un partido que ha definido su identidad, para bien o para mal, muy guiada por el tema ético. Nosotros cumplimos ese papel”.

(*anachacon.m@gmail.com)