Un habitante de la ciudad de Lake Charles, en Luisiana, revisa los restos de la peluquería de su tío tras el paso del huracán Laura.JOE RAEDLE / AFP

Un habitante de la ciudad de Lake Charles, en Luisiana, revisa los restos de la peluquería de su tío tras el paso del huracán Laura.JOE RAEDLE / AFP

Houston. El Centro Nacional de Huracanes (NHC, por sus siglas en inglés), ha advertido de que los vientos, los más fuertes registrados en el Estado en más de 150 años, causarían “condiciones catastróficas a su paso” al provocar graves inundaciones.

Poco antes de las 01.00 horas (08.00 en la España peninsular), Laura ha tocado tierra con categoría 4 cerca de la localidad de Cameron. El huracán ha sido el más potente en impactar Luisiana —igualado con uno de 1856— y el décimo de todo EE UU desde que hay registros.

Christina Stephens, una portavoz del gobernador de Luisiana, ha informado en Twitter del fatal suceso en el que ha perdido la vida una menor, ocurrido en la localidad de Leesville, en el interior de Luisiana. ”Creemos que puede haber más muertos”, ha dicho Stephens.

Laura, que ya había dejado al menos 21 muertos a su paso por Haití y otros 4 en República Dominicana, atraviesa este jueves el Estado de Luisiana en dirección norte, tras haberse degradado a categoría 1, con vientos máximos sostenidos de 140 kilómetros por hora. Hacía décadas que un huracán de esta intensidad no tocaba tierra en el Golfo de México — epicentro del refinado de petróleo y la exportación de gas en el país—.

“Al despertar hoy [por el jueves], todos deben recordar que la amenaza que Laura representa para Luisiana continúa. Quédese en casa, siga prestando atención a las advertencias e instrucciones de los funcionarios locales y siga las noticias locales para mantenerse informado”, recomendó el gobernador de Luisiana, Bel Edwards, por la mañana en un tuit.

A su paso, el huracán deja graves inundaciones por el aumento del nivel del mar causado por la coincidencia de la marejada ciclónica y la marea natural. Unos 300 kilómetros al oeste de Nueva Orleans, los habitantes de Lake Charles (78.000 habitantes) han descrito el ruido del viento y los cristales de toda la ciudad rompiéndose a su paso. Las imágenes difundidas en las redes sociales mostraban una ciudad devastada, con las ventanas de los 22 pisos del edificio Capital One Tower destruidas y restos de tejados y señales de tráfico por las calles. La localidad ha quedado aislada debido al derrumbe de árboles y cables de alta tensión en las carreteras.

En declaraciones a CNN, el gobernador de Texas, Greg Abbott, ha dicho a primera hora de este jueves que su Estado, que también se ha visto afectado, no tenían noticias de fallecidos y ha indicado que “sin duda” la masiva evacuación en las zonas costeras había “salvado vidas”. Los peores daños en Texas se han limitado a los condados costeros de la parte oriental del Estado, que se han visto más afectados conforme el huracán se redirigía hacia el norte.

Las empresas distribuidoras de energía eléctrica han informado de que más de medio millón de viviendas y comercios se habían quedado sin electricidad en Luisiana y Texas. Hasta ahora, cerca de 620.000 personas han sido forzados a abandonar sus hogares entre los dos Estados, según ha afirmado Abbot.

Aunque la fuerza del fenómeno meteorológico se ha reducido gradualmente tras alcanzar tierra, el NHC advierte de que sigue produciendo daños e inundaciones conforme se adentra tierra adentro en Luisiana. El secretario del Departamento de Seguridad Nacional, Chad Wolf, aseguraba este jueves a Fox News que habían desplegado equipos de emergencias en Texas, Luisiana, Misisipi, Alabama y Georgia. “Las próximas horas van a ser críticas para salvar vidas”, ha aseverado.