“Silencio en la noche/ Ya todo está en calma/ El músculo duerme / la ambición trabaja”.

El guarda nocturno lleva un radio y escucha una vez más su programa de tangos.  Acaba de pasar revista a los pabellones del ala derecha y el pabellón izquierdo también ha sido revisado.  Todo está bien cerrado y como no corre ningún peligro se sienta a descansar. 

Mientras,  en el último pabellón, se escucha una vocecita susurrante que pregunta:

  • Psss, pss, vos,  la vecina, ¿quién sos?  Nunca te había visto antes aquí.
  • ¿Que quién soy?  Pues, pues yo…  soy…, humm…
  • Bueno, como que sos un poco tímida.  Me presento yo.  Soy Byder, tu gran compañero, soy el sabor del éxito, soy del que siempre querés un poquito más…  ¿Quién sos?  ¿Qué vendés?
  • Pues, pues yo…  soy…, humm…
  • Como que no querés hablar, - intervino, desde otro estante, una nueva voz-.  Soy una semilla de maíz de Malsanto.  Yo quiero alimentar al planeta entero para acabar con el hambre.
  • Bueno, es que yo no sé muy bien quién soy ni qué hago aquí.
  • Bueno, sos una marca y tenés que vender algo, de lo contrario no sos competitiva y no podrías estar aquí en el mercado.  Yo vendo tabaco y produzco millones de millones de ganancia.  También, produzco  millones y millones cancerosos, pero está prohibido decirlo, te lo cuento aquí entre nosotros.
  • Es que yo antes era un país, pero me dijeron que yo soy una marca esencial.  Y no termino de entender.  ¿Cómo de país paso a ser una marca?  Me pusieron a aprenderme de memoria una letanía que dice: “Soy la concentración atractiva de belleza, soy una nación única que se expresa a través de la diversidad de culturas, soy una nación gobernada en paz, defiendo la salud, la educación, en mi esencia está la preservación y el cuidado del medio ambiente”…
  • ¡Ay!, ya pará, nos tenés mareados, -dijo la semilla de Malsanto-.  Con un lema basta,  yo siempre digo lo mismo: Quiero alimentar al planeta entero.   La verdad es que estoy en guerra contra todas las semillas tradicionales y ancestrales y lo que alimento son las cuentas bancarias de mis dueños, y, también, dicen los blasfemos,  a los que no hay que escuchar,  que produzco cáncer.  ¡Necios!  ¡Comunistas reciclados!, así les dice mi amo.
  • Eso es lo que yo no entiendo:  por qué me pusieron a decir esas letanías pues vieran que estoy produciendo hambre, desempleo, destrucción de la naturaleza, uno de los amos mandó a talar un bosque para producir oro.  Y a los indígenas, mentiras que los respetan, ni a los habitantes de las costas. ¡Y la salud!  ¡Destruyendo el sistema social de salud, eso es lo que están haciendo! Y también produzco narcopolítica, hasta  la presidente anduvo en un avión narco…

En eso estaba la marca país, cuando se abrieron los estantes y las mercaderías empezaron nuevamente su silencio,  mientras los y las vendedoras ofrecían sus...

Ahora, los y las costarricenses ya no vivimos en un territorio, vivimos en una marca, como la vaca Dos Pinos que tiene su morada en una marca.  

¡El neoliberalismo ha hecho milagros!  Convirtió a un asesino como Augusto Pinochet en jefe de estado, modelo ejemplar para América Latina.  ¡Al Comandante en Jefe de las Fuerzas Armadas de los Estados Unidos en Premio Nobel de la Paz!

¡A los países en marcas!  ¿Y, a sus habitantes, en qué?

Isabel Ducca D.

Socióloga y profesora universitaria.
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