Foto: El trío de las Azores Tony Blair (Inglaterra), George W. Busch (EEUU) y José María Aznar (España) le mintieron al mundo para justificar la guerra contra Irak que ha dejado cientos de miles de víctimas mortales y de otras índoles. 

El discurso de Powell no era más que otro instrumento del operativo ya en marcha. Faltaba solo mes y medio para la invasión de Irak, desatada el 20 de marzo.

La muerte del general, la semana pasada, ha traído de nuevo al debate ese discurso, que el propio Powell calificó como “una mancha” en su carrera.

“Yo no creo que la credibilidad de Washington se haya recuperado totalmente nunca más, luego de los argumentos de que Irak tenía armas de destrucción masiva para declararle la guerra”, dijo al Guardian Richard Gowan, director del Grupo de Crisis Internacional de Naciones Unidas.

Para Julian Borge, editor de Asuntos Internacionales del diario inglés The Guardian, el discurso fue “un momento decisivo para debilitar la credibilidad de Estados Unidos”.

Visto a la distancia, conocidos los hechos, reconocida la falsedad de la acusación con la que se justificó la guerra y se alimentó la creación de grupos terroristas, destruido Irak, y miles de muertos después, las consecuencias para el mundo difícilmente podrían ser más dramáticas.

-- Consejo de Seguridad --

Pero, más que la credibilidad de Washington, el discurso fue un disparo bajo la línea de flotación del Consejo de Seguridad, el foro político más importante del mundo, el único que puede declarar una guerra legítima en nombre de la comunidad internacional.

La invasión de Irak, orquestada por la administración Bush (hijo), tuvo dos grandes aliados: la Inglaterra de Tony Blair y la España de José María Aznar.

Oído el discurso de Powell, Jack Straw, secretario de Estado del Reino Unido dijo que el Consejo de Seguridad había oído “la más poderosa y la más autorizada explicación” sobre las prácticas del gobierno de Irak; que se había demostrado el “gran peligro” que representaba el régimen iraquí.

–Unida y determinada, la comunidad internacional le dio a Irak la última oportunidad de deshacerse de las armas de destrucción masiva, de los gases que pueden envenenar a miles de personas, de las bacterias y los virus que pueden incapacitar y matar a decenas de miles; de los medios para fabricar armas nucleares, que pueden matar a millones.

“La presentación de Powell eliminó toda ilusión. Sadam Hussein no debe tener ninguna duda sobre la grave situación que enfrenta ahora”, agregó. Era el anuncio de la guerra.

Su colega, la española Ana Palacio, afirmó: los datos presentados hoy llevan a la conclusión de que Irak está engañando a la comunidad internacional y violando la resolución 1441 del Consejo de Seguridad, adoptada el 8 de noviembre del 2002, que le exigía cumplir con anteriores acuerdos del Consejo sobre desarme e incrementaba la inspección de esos acuerdos, de modo a asegurar su cumplimiento.

Para Palacio, el discurso de Powell había demostrado, además, los nexos de Sadan Hussein con el terrorismo.

Dos meses y medio después de la invasión, el 4 de junio del 2003, la misma Palacio decía que el gobierno seguía pensando que en Irak había armas de destrucción masiva; que no se trataba de un “conejo sacado de la chistera por los participantes de la Cumbre de las Azores (celebrada por Bush, Blair, Aznar y el anfitrión, el presidente portugués José Manuel Durão Barroso, luego promovido a presidente de la Comisión Europea), “sino una constatación de los inspectores”.

La cumbre fue celebrada el 16 de marzo y las fotos de cuatro sonrientes jefes de gobierno dieron la vuelta al mundo.

Blair pidió años después disculpas por los, afirmó, equivocados informes de inteligencia que había recibido. El programa que pensábamos que existía, no existía, agregó.

Pero cosa distinta pensaba de la destitución de Hussein. “Es mejor que él no esté a que esté, afirmó, algo sobre lo cual la resolución del Consejo de Seguridad no proponía.

Aznar nunca se retractó. En febrero del 2003 había dicho ante las cámaras de Antena 3, mirando de frente a los españoles: “El régimen iraquí tiene armas de destrucción masiva. Puede estar Ud. seguro y pueden estar seguras todas las personas que nos ven, que les estoy diciendo la verdad. El régimen iraquí tiene armas de destrucción masiva”.

En abril del 2004, ya fuera del gobierno, dijo sentirse avergonzado por la decisión de su sucesor, José Luis Rodríguez Zapatero, de retirar las tropas españoles de Irak.

-- El mundo burlado --

No solo Straw y Palacios reaccionaron al discurso de Powell en el Consejo de Seguridad.

Tang Jiaxuan, ministro de Relaciones Exteriores de China, destacó la importancia del trabajo conjunto de los miembros del Consejo de Seguridad sobre el tema. Mostró su satisfacción de que Estados Unidos presentara nuevas evidencias sobre el caso, que deberían ser entregadas a la Comisión de Monitoreo, Verificación e Inspección de las Naciones Unidas (UNMOVIC) y a la Agencia de Energía Atómica (IAEA), encargadas de monitorear el cumplimiento de Irak de las resoluciones del Consejo. “Las inspecciones se han llevado a cabo por más de dos meses y todos deben respetar el punto de vista de las dos agencias y apoyar la continuación de su trabajo”, afirmó.

Igor Ivanov, ministro ruso, dijo algo similar señalando que los inspectores debían responder a las dudas de los Estados Unidos, pero que el camino era seguir realizando las inspecciones para asegurar el cumplimiento de la resolución 1441 por parte del gobierno iraquí.

Dominique de Villepin, ministro francés, afirmó que el informe de Powell contenía información, indicaciones y preguntas que debían ser investigadas; que debían ser los inspectores los que determinaran los hechos, de acuerdo con lo establecido en la resolución.

Villepin agregó que, entre la opción militar y un régimen de inspecciones, aunque no contara con la adecuada cooperación del régimen iraquí, la comunidad internacional debería fortalecer de forma decisiva los medios de inspección.

Nada de eso se hizo. El representante iraquí, Mohammed A. Aldouri había dicho que lo presentado por Powell tenía poco que ver con la realidad. El presidente iraquí reiteró, el día anterior, que su país no tenía armas de destrucción masiva. Que la visita de Hans Blix, jefe de la UNMOVIC, y de Mohamed ElBaradei, director general de la IAEA, prevista para tres días después, mostraría que decían la verdad, como los hechos posteriores lo demostraron.

“Los programas de armas de destrucción masiva no son como una píldora de aspirina, que se pueden ocultar fácilmente”, dijo Aldouri. “Estos programas requieren enormes instalaciones; no se pueden ocultar de inspectores que viajan por todo el país”.

Aldouri recordó que, entre el 27 de noviembre y el 4 de febrero del 2003, los equipos de inspección habían realizado 575 inspecciones, en 321 lugares de Irak, y que las instalaciones mencionadas por el presidente Bush y por Tony Blair como lugares sospechosos de fabricar o almacenar armas de destrucción masiva encabezaban la lista de sitios inspeccionados. Las inspecciones –agregó– “mostraron que las afirmaciones contenidas en esos informes no eran ciertas”.

Pero la guerra ya estaba en camino. La presentación en el Consejo de Seguridad no era más que un elemento de la invasión en marcha.

-- Un informe fantasioso --

¿Cómo se construyó esta historia? El informe de Powell fue extenso y detallado. “Cada afirmación que hago hoy aquí está apoyada en fuentes sólidas”, afirmó. Luego sabríamos que no contaba siquiera con el respaldo de la comunidad de inteligencia del mismo Estados Unidos, sino que era un documento preparado por la oficina del vicepresidente Dick Cheney para justificar la invasión ya en marcha.

“Detrás de los hechos y de su patrón de su comportamiento está el desprecio de Sadam Hussein por el Consejo, su desprecio por la verdad y, peor aún, su enorme desprecio por la vida humana”, dijo Powell.

Acusando a Hussein de mentir sobre el uso de armas químicas, afirmó que tomó años para que, finalmente, admitiera que había producido cuatro toneladas del mortal agente nervioso VX. Una sola gota de VX sobre la piel puede matar una persona en minutos, agregó.

Powel señaló que una cucharada de té de anthrax seco en un sobre cerró el senado de los Estados Unidos en el otoño de 2001, obligó a centenares de personas a recibir tratamiento médico de emergencia y mató a dos empelados de correos. “Irak declaró tener 8.500 litros de anthrax, pero UNSCOM estimó que Sadan Hussein podría haber producido 25 mil litros”, afirmó.

El nexo de Irak con el terror es antiguo, pero el nexo entre veneno y terror es nuevo. La combinación es letal, siguió diciendo Powell.

Luego mostró fotografías de lo que afirmó eran camiones listos para transportar componentes de misiles balísticos, días antes de que se retomaran las inspecciones.

Se extendió sobre los vínculos de Hussein con el terrorismo, asegurando que entrenaba a militantes del Frente de Liberación de Palestina en el manejo de armas y explosivos y daba guarida a un mortal grupo terrorista encabezado por Abu Musab Al-Zarqawi, relacionado con Osama Bin Laden.

Mencionado diversas veces por Powell, Al-Zarqawi, hasta entonces un oscuro personaje, se transformó en una figura reconocida, con un liderazgo que hasta entonces no tenía.

Aseguró que una de las cosas más preocupantes reveladas por la inteligencia norteamericana era que las instalaciones del programa de armas biológicas de Irak eran móviles.

Habló también de armas nucleares, asegurando haber indicios de que Hussein jamás había abandonado el programa para producirlas. Por el contrario, aseguró, hay más de una década de pruebas de que sigue empeñado en adquirirlas.

Como conclusión, Powell reiteraba que Irán había violado el acuerdo del Consejo de Seguridad, de forma “irrefutable” e “innegable”, lo que ponía el país bajo la amenaza de “serias consecuencias”. Y advirtió que el Consejo de Seguridad corría el riesgo de transformarse en un órgano irrelevante, si permitía que Irak lo desafiase sin responder de forma efectiva e inmediata. Estaba listo el escenario para la guerra.

dieciocho años después lo que quedó en evidencia fue el montaje para justificar la invasión de Irak, el derrocamiento de su gobierno y la condena a muerte de algunos de sus principales dirigentes, incluyendo el presidente Sadan Hussein. La invasión provocó la muerte de miles de personas, el desplazamiento masivo de la población y dejó en evidencia la irrelevancia del Consejo, ante la declaración de guerra sin su autorización.

-- Sufrimiento insoportable --

Cuatro años después, en abril del 2007, el Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR) emitía un informe sobre el desarrollo del conflicto en el país.

A pesar de una bomba que habían puesto en sus instalaciones en Bagdad, en octubre del 2003, que dejó 34 muertos y casi 250 heridos, el Comité seguía trabajando en el país. En un informe, titulado "Personas civiles desprotegidas - El continuo deterioro de la crisis en Irak”, recogía declaraciones de iraquíes sobre las condiciones de vida en el país.

"Son insoportables e inaceptables los sufrimientos que hoy padecen hombres, mujeres y niños. Su vida y su dignidad corren continuamente peligro", dijo el entonces director de operaciones del CICR, Pierre Kraehenbuel.

"Si hay algo que alguien pueda hacer, que de verdad nos ayudaría, sería recoger los cuerpos que quedan en la calle cada mañana, en frente de nuestros hogares y que nadie se atreve a tocar o a retirar debido a razones de seguridad", dijo una mujer citada en el informe.

"Una vez me llamaron al sitio de una explosión", dice en el informe un trabajador humanitario identificado solo con el nombre de Saad. "Allí vi a un niño de cuatro años sentado junto al cuerpo de su madre, que había sido decapitada por el estallido. Él le hablaba y le preguntaba qué había pasado. Su madre lo había sacado para ir a hacer las compras".

Tamara al-Rifai, vocera del CICR en El Cairo, dijo a BBC Mundo que, en Irak, "todo va mal para la población", y aseguró que la situación era "catastrófica, de violencia, de bombas, de secuestros, asesinatos y, sobre todo, de operaciones militares".

En octubre del 2006 la revista médica británica The Lancet estimó que 655 mil iraquíes habían muerto como consecuencia de la invasión, un 2,5% de la población de Irak.

Bush estimó entonces que la información “no era creíble”. En diciembre del 2006, cuando recibió la noticia de la ejecución de Sadan Hussein, dijo que era un hito para que Irak se convirtiera en una democracia.

____________________ RECUADRO ___________________

JULIAN ASSANGE

The Belmarsh Tribunal: la Guerra al terror sometida a juicio

  • Liberen a Julian Assange
  • Dos décadas de ocupación no trajeron nada más que ruinas a Afganistán

Internacional Progresista – Londres, 22 octubre 2021

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James Corbyn, parlamentario británico, líder laborista, recordó las protestas en Hyde Park, las mayores en la historia británica, contra la guerra de Irak que denunciaron como principio de nuevas guerras y del flujo de migraciones hacia Europa.

Destacó el papel de los medios en estas circunstancias y de Julian Assange en denunciar estas atrocidades de la guerra.

El trato a Julian Assange es un mensaje a todos los periodistas, dijo John Macdonnell, también parlamentario británico.

No se trata de un caso individual, es parte de un escenario global. Un orador tras otro denunció las arbitrariedades aplicadas contra Julian Assange en los tribunales y prisiones británicas, haciendo prácticamente imposible cualquier defensa.

Los tribunales británicos retomarán el análisis de la solicitud de extradición de Julian Assange hacia los Estados Unidos el 27 y 28 de octubre próximos.

La sesión del tribunal puede ser vista aquí (en inglés): https://www.youtube.com/watch?v=E_xxGWAxlGc.