El cartel de la izquierda dice: por cada hombre indígena que matan hay una mujer que surge. (Foto: cortesía de MChMora)

(En la imagen, el cartel de la izquierda dice: por cada hombre indígena que matan hay una mujer que surge. (Foto: cortesía de MChMora)

La madre de Rivera, Digna Rivera Navas, clamó porque con la misma valentía y convicción que su hijo se entregó a la defensa de los derechos y los territorios, “los pueblos indígenas podamos vivir en paz, una paz que se base en la justicia” para los pueblos originarios, dijo en el momento en que su hijo Jerhy era entregado “a la Tierra Madre que lo acoge ahora”.

La ceremonia ancestral de los térrabas para despedir a su líder asesinado a sangre fría el lunes (24.02-20) cerca de su casa, se dio en un ambiente de doble consternación: enterrar a Jerhy mientras el asesino confeso está libre.

El hombre que afirmó ser el autor del homicidio es Luis Eduardo Varela, detenido por agentes de la Fuerza Pública poco después del crimen y puesto en libertad ayer, jueves, por la jueza del Tribunal Penal de Buenos Aires de Puntarenas.

La Coordinadora de Lucha Sur Sur, que cohesiona a organizaciones campesinas, indígenas y sociales de la zona sur del país, lamentó la decisión de la jueza: “Hoy, una vez más, el Poder Judicial de Buenos Aires de Puntarenas reafirma su racismo y corrupción dejando libre a Luis Eduardo Varela, asesino confeso de Jerhy Rivera”.

Como contrapunto la Coordinadora recordó que ese mismo Tribunal dictó duras medidas sin sustento legal contra otro de sus líderes, “Sergio Rojas estuvo privado de libertad seis meses por razones políticas, sin que existiera una acusación formal en su contra, solo una investigación. Después fue asesinado y casi un año después de su muerte el crimen sigue impune”. Ningún tribunal de justicia formuló una sola acusación contra Rojas.

Efectivamente, el 18 de marzo próximo se cumplirá un año del asesinato del dirigente y líder espiritual bribri Sergio Rojas y los autores materiales e intelectuales de este homicidio siguen en libertad. Las autoridades judiciales y el gobierno de la República no se han tomado la molestia de, al menos, dar un informe público sobre el avance de las investigaciones sobre este crimen.

 

LA INDIGNACIÓN SE MANIFESTÓ EN SAN JOSÉ

Un grupo de mujeres se trasladó desde los territorios del sur del país a San José para unirse a los estudiantes indígenas de las universidades públicas en una protesta para expresar la indignación por los crímenes y las agresiones de que son víctimas sus pueblos, que ocurren con total impunidad ante la indiferencia de las autoridades y las instituciones estatales. La protesta se inició en la fuente de La Hispanidad y se trasladó luego a la casa Presidencial en Zapote.

Las mujeres denunciaron y demandaron acciones serias “no de escritorio”, eficaces para detener los fuertes ataques y el racismo que promueven terratenientes y empresarios en la zona sur y mantienen en la incertidumbre y la zozobra a sus comunidades y ya han dejado el doloroso saldo del asesinato de dos de sus líderes, Sergio Rojas el 18 de marzo de 2019 y Jerhy Rivera el 24 de febrero de 2020.

En la uno de los carteles que portaban, a la izquierda de la foto se lee “Por cada hombre indígena que matan hay una mujer que surge”, en otro se lee “Ni un indígena más” que acompaña los dibujos de Rojas y Rivera.

A ellos se unieron decenas de personas indignadas por los homicidios  y los ataques sistemáticos que se vienen registrando durante más de una década contra los pueblos originarios, sin que hasta ahora se vean cambios reales para detener a los perpetradores de la violencia.