“Estoy absolutamente sorprendido por esta sentencia mal redactada y peor decidida. No tengo dudas de que se trata de una persecución evidente contra la jueza Gamboa y estoy seguro que jamás podría ser confirmada por un tribunal de apelaciones”, afirmó en su cuenta de Facebook el penalista José Miguel Villalobos, ex ministro de Justicia.

Por su parte, el abogado litigante Rafael Rodríguez Salazar, integrante de un conocido bufete en San José, dijo haber leído “los fundamentos sin fundamento que ha tenido el Tribunal en este caso en específico y considero existen graves contradicciones entre lo acusado, lo probado en juicio y lo sentenciado”.

Un tribunal penal de Goicoechea condenó el pasado 18 de marzo a la exjueza Rosa Elena Gamboa a 14 años de prisión por supuestamente procurar la evasión de un imputado y presionar a un juez para no imponer prisión preventiva a un investigado por conducción temeraria.

El primer hecho se refiere a una resolución en que cambia una medida de prisión preventiva por otras medidas cautelares a un sospechoso, situación en la que la ex jueza ha insistido que actuó absolutamente apegada a la normativa legal y lo cual fue reconocido por el mismo tribunal en la sentencia que la condenó.

El otro hecho se refiere a las acusaciones de supuesta presión que contra ella formuló un juez de Limón que ha sido cuestionado por graduarse con una tesis plagiada, por lo cual tiene sentencia firme y –no obstante lo cual- sigue ejerciendo como juez.

Un desastre judicial

“Debo reconocer que la resolución de tres excelentes jueces es un desastre judicial”, afirma el ex ministro José Miguel Villalobos, quien tuvo acceso a la sentencia integral.

“La condena no es por recibir dinero, lo que ni siquiera se acusó, sino por haber otorgado un cambio de medida a un imputado que se fugó 14 meses después de esa decisión de la jueza, lo que evidencia que la evasión no fue jamás procurada por ella”, agrega el jurista.

Para dictar su condena, el tribunal se basó únicamente en el hecho de que existía una relación de amistad entre la jueza y el abogado que defendía al imputado, lo cual –según los analistas- en ningún caso puede constituir prueba de una actitud dolosa.

“Y en cuanto al tráfico de influencias, la prueba es solo la declaración de un juez cuestionado, sin otro testigo presencial y para pedir que no dictara prisión preventiva … lo que de todos modos nunca se produciría”, apuntó Villalobos.

Por su parte, el abogado Rafael Rodríguez expresa que “existen serias dudas sobre las razones de credibilidad que da el Tribunal de Juicio a hechos que tiene por no acreditados y que, a la hora de sentenciar, son considerados para ello”.

“Se impone una sentencia que considero no ha demostrado de manera cierta los hechos acusados”, agrega el especialista quien también tuvo acceso a la sentencia. “El Tribunal de Apelacion de Sentencia deberá revisar de manera objetiva los presupuestos sobre los cuales se ha fundamentado de manera contradictoria lo expuesto”, agregó.

Rodríguez lamentó además que el tribunal de juicio impusiera prisión preventiva en contra de Gamboa, una decisión “injustificada” porque desde el primer momento ella se sometió al proceso “y aún está cubierta por el principio de presunción de inocencia que le asiste”.

El licenciado Mauricio Brenes, otro abogado penalista, se refirió incluso en tono irónico a los jueces que basaron la condena en la existencia de una relación amistosa entre la jueza y el abogado defensor.

“Lo siento, pero no podemos seguir siendo amigos. Nuestra amistad debe terminar. Fue lindo mientras duró”, afirmó Brenes refiriéndose a los integrantes del tribunal.

“No son ustedes. Tampoco soy yo. Dicen que al Tribunal Penal de Hacienda le parece que nuestra amistad es inconveniente. Que se ve mal si a mis defendidos ustedes los liberan o los absuelven. Tal vez si los hubieran condenado más, no hubiéramos levantado suspicacias”.

“Pero no se preocupen: ustedes pueden seguir siendo amigos de los fiscales. Con ellos, el Tribunal no tiene problema; esa relación de amistad no se ve mal. Nadie sospechará de que ustedes condenen siempre a sus acusados, o que los mantengan en prisión preventiva. Recuerden que los fiscales son de buena familia, se apellidan Ente Acusador, y eso los hace moralmente superiores”, concluyó Brenes.