Alrededor de 3.000 personas han marchado pacíficamente esta tarde desde Atocha hasta la Puerta del Sol, en Madrid, para exigir un referéndum sobre la reforma constitucional que PSOE y PP acordaron la semana pasada y que, si nada lo impide, se votará este martes en el Congreso para su toma en consideración y será ratificada el viernes que viene. Varios miles de personas más se han manifestado en una decena de ciudades de España, como Barcelona, donde han marchado unos 2.000 indignados, Valencia (donde se han concentrado unas 300 personas) o San Sebastián (200 concentrados). Los indignados de Madrid han decidido concentrarse este martes, día de la toma en consideración de la propuesta de reforma, en las inmediaciones del Congreso.

La marcha de Madrid, convocada por Democracia Real Ya (DRY), Juventud Sin futuro y más colectivos afines al 15-M, ha estado cargada de un ambiente festivo en todo su recorrido, con un grupo de tambores y gente de todas las edades que reclaman un cambio en la ley electoral y una mayor participación ciudadana en la política española. Al término de la marcha, muchos de los participantes se han concentrado en asamblea en la Puerta del Sol para debatir sobre la necesidad de celebrar la consulta popular y las acciones a tomar para presionar a fin de lograr que sea convocada.

“Donde están los perros y las flautas”, “Mejor perroflautas, que perros policías”, han cantado los manifestantes a su paso por la calle de Alcalá, en alusión a las últimas cargas policiales que se vivieron tras la marcha laica en la semana de la visita del Papa. La policía se ha mantenido discretamente a la expectativa.

“Se espera un otoño cargado de movilizaciones”, asegura Fabio Gándara, de Democracia Real Ya (DRY). No han obtenido permiso de la Delegación del Gobierno, pero Gándara asegura que al igual que los políticos han decidido “de forma alevosa” reformar una Constitución “que parecía intocable”, ahora son ellos quien “de manera pacífica” han salido a la calle a reclamar lo que llevan meses haciendo, “que no es otra cosa que lo que siempre decimos”, una mayor participación ciudadana en la vida política.

El portavoz de Democracia Real Ya, una de las organizaciones convocantes de la manifestación, Fabio Gándara, ha reconocido que aunque la marcha no está autorizada han decidido llamar a la movilización “respetuosa” de todas formas como respuesta exprés a una reforma que se va a llevar a cabo "sin debate, sin informar a los ciudadanos y sin someterse a consulta popular como aconseja la Constitución".

La marcha ha seguido desde Atocha, Paseo del Prado hasta Cibeles sin apenas presencial policial. Varias unidades de antidisturbios cortaban la carrera de San Jerónimo para evitar que la marcha llegara al Congreso de los Diputados. Ha sido en Cibeles donde un hombre ha instigado a la cabecera de la manifestación, que portaba una pancarta en la que se podía leer “El pueblo también cuenta, Referéndum ya”, a que retiraran las banderas de la Segunda República. “Esa no es mi bandera y no la quiero aquí”, gritaba el hombre de mediana edad que andaba con dificultad con la ayuda de una muleta. El incidente se ha zanjado después de que dos policías antidisturbios le pidieran que se retirara y dejara paso a la marcha.

En la misma bandera que iba envuelta Paquita López, una jubilada de 71 años, una de las personas que ha encabezado la manifestación exigiendo cambios: “Hay que reformar esta Ley Electoral. Y bueno, esta reforma constitucional es un desastre, pedimos un referéndum”. “Si tu enemigo político aplaude tus decisiones por algo será, algo mal habrás hecho”, asegura López sobre el consenso al que llegaron de introducir el control déficit público en la norma fundamental.

Arturo de Bonis forma parte de la Comisión de Economía de la acampada de Sol. Lleva la última semana explicando las consecuencias, a su juicio negativa, de la reforma de la Constitución por las diferentes asambleas de barrio del 15-M. El jueves durante la merienda convocada por la asamblea de Chamberí contra la privatización del Canal de Isabel II incidió en que limitar el déficit público implica reducir el gasto social. “Si el Estado no invierte en la recuperación económica y los particulares tampoco porque no pueden es imposible salir de la tendencia decreciente”, señaló. Hoy encabeza la manifestación tras una pancarta que dice : “No a esta reforma constitucional”.