El mandatario hizo tales afirmaciones durante la inauguración de las nuevas instalaciones para la Escuela Nacional de Policía, que fueron financiadas con un aporte del gobierno de China.

“Advertí desde ya hace mucho tiempo que había una campaña preparándose para denigrar al presidente y al gobierno y la campaña está llegando a su punto más alto”, aseguró Solís en una referencia tácita al escándalo desatado en algunos medios de comunicación en relación con un crédito por 30 millones de dólares dado por el Banco de Costa Rica a un empresario privado para financiar la importación de cemento de China.

“En política no hay que mentir, no hay que engañar y no hay que desorientar y mucho se está mintiendo, mucho se está engañando y mucho se pretende desorientar a la ciudadanía costarricense en estos días”, afirmó.

El presidente recordó que en un estado de derecho las acusaciones tienen que ser probadas y deploró que se esté recurriendo a las mentiras para golpear la dignidad de los poderes de la República con fines electorales.

“Quiero decirlo con respeto y no amenazando a nadie porque ese no es mi talante -agregó- pero (…) me toca garantizar que haya absoluta tranquilidad respecto de los actos que con mi investidura he cometido y ello lo voy a hacer no dando cuartel ni pidiéndolo”, advirtió.

“He ofrecido desde hace ya mucho tiempo mi concurso personal y político para que ello se , concrete, sin ningún límite, porque esa es la política que demanda el pueblo de Costa Rica y esos son los principios y valores que me enseñaron a defender mis mayores hasta el final”, aseguró el gobernante.

“Pero no encontrarán en mí un agente pasivo frente al engaño ni encontrarán en mí a un ciudadano dispuesto a que se mancille su  honra impunemente. Y ay de aquel que lo intente porque me encontrará primero que ninguno otro dispuesto a defender la dignidad del gobierno que representa”, concluyó.