“No ha habido connivencia ninguna, ni un entendimiento previo como sea hecho creer entre el gobierno y Patria Justa para ponerle fin a este movimiento. Solo una imaginación morbosa podría pensar que un gobierno responsable como es éste va a ponerse de acuerdo con un movimiento sindical para generar una huelga que puede tener consecuencias graves para la producción y la ciudadanía”, señaló el mandatario en una declaración.

Solís dijo que desde el principio sostuvo que el movimiento era injustificado y prometió que garantizaría la prestación de todos los servicios públicos “y así fue como actuamos, con la más absoluta responsabilidad”.

“Costa Rica ganó en este proceso: el llamado a huelga fracasó, un porcentaje ínfimo de trabajadores respondieron al llamado, y las acciones fueron débiles y se diluyeron con rapidez, como toda la ciudadanía lo comprobó”, agregó el presidente.

No obstante, defendió que el gobierno mantenga canales de diálogo con todos los sectores, que es algo “consustancial a la democracia" y aseguró que en este caso no actuó diferente a como siempre ha actuado.

“Mi administración está del lado de la Constitución Política, del marco de la legalidad y de una democracia que reclama diálogo, concertación y acuerdos que beneficien y fortalezcan mucho más a Costa Rica”, puntualizó Solís.

El gobernante garantizó que los acuerdos a los que se llegó con los sindicatos no comprometen al gobierno ni a las instituciones públicas, ni modifican ninguna decisión que lo obliguen a cambiar la ruta definida.