Hoy es la primera mujer alcaldesa de Bogotá, Claudia López, feminista, lesbiana, independiente, logró más de un millón de votos. (F: AFP)

Desde Bogotá. El gran derrotado, el uribismo, en medio de un buen clima electoral: ni la guerrilla del ELN, ni las mafias, ni las disidencias Farc atacaron puestos de votación como era común antes del giro histórico hacia el diálogo que vive Colombia en su historia reciente.

En Cartagena, William Jorge Dau, de izquierda logró el primer despacho local. Y en las gobernaciones la mayoría fueron ganadas por equipos de coaliciones. Los partidos tradicionales únicos obtienen cada vez menos cargos de elección popular, mientras los candidatos del partido de derecha Centro Democrático fueron derrotados en las principales capitales del país: Cali, Bucaramanga, Medellín, Santa Marta, Bogotá, Cúcuta, Montería, César, Boyacá, Manizalez y Caquetá ya no son fortines del uribismo. Todos hablan del “despertar de los colombianos” que, pese a todo, salieron a votar en menor cantidad esta vez en relación con las elecciones presidenciales y que siguen marcando una alta tendencia en abstencionismo.

Ganó la ética, aseguraron analistas a lo largo de la jornada. “Por fin ganamos”, fueron las primeras palabras de la nueva alcaldesa de Bogotá, una de las principales opositoras de Uribe que es reconocida por sacar adelante la lucha anticorrupción y denunciar la participación de paramilitares en las campañas de Uribe y su sector político. “Hoy era el día de las niñas”, agregó, recibiendo ovación. “También de los jóvenes, de las mujeres, de las familias hechas a pulso, como la suya, como la mía”, expresó López.

Ester Sofía Gutiérrez, ciudadana de Bogotá que marcó a López en el tarjetón, explicó a Página/12 que una de sus mayores motivaciones para elegirla fue su honestidad y, justamente, que su origen: Su madre es maestra, viene de clase media, y a diferencia de la mayoría de políticos de Colombia no ha recibido nada regalado. “Voto por Claudia porque conozco su trayectoria política. Se ha hecho pulso y ha sido bastante valiente al destapar todo este fenómeno de la parapolítica. No viene de una familia de política. Su mamá es una maestra. Su campaña contra la corrupción ha sido muy sensata. Su propuesta en relación con la educación es muy posible, es trabajar por la educación para las personas con menos oportunidades”, anotó Ester en diálogo con este diario.

“Nunca he transegido a las maquinarias, he enfrentado al narcotráfico, he arriesgado y arriesgaría todo en mi vida para librar a los colombianos de la voracidad de la corrupción y la violencia, de unas minorías otrora poderosas, otrora invencibles, que hoy derrotamos”, expuso la nueva alcaldesa quien honró también el legado de Luis Carlos Galán, el martir liberal de Colombia cuyo hijo se unió a López en los últimos días. López se manifestó abiertamente orgullosa de que mujeres y lesbianas sean representadas en ellas.

Por su parte, uno de los líderes de la izquierda, Gustavo Petro, trinó que “es el comienzo del fin de Álvaro Uribe Vélez”, quien no se manifestó hasta el cierre de esta edición. El gran perdedor de estas votaciones ha sido cuestionado ética y jurídicamente con ferocidad por sus opositores, y también por gente del común que en encuestas de medios independientes lo señalan de indecente. Los colombianos, al parecer, se están cansando de las violencias y la trampa. Los últimos días no fueron fáciles para muchos sectores: líderes asesinados y políticos atacados.

En los últimos 3 meses 7 candidatos fueron sido asesinados en el país, algunos de forma atroz como Karina García quien fue incinerada junto a su madre y escolta; otros 88 recibieron amenazas, 12 sufrieron atentados, otro más secuestrado, y en medio de todos continuó el asesinato de ex combatientes de Farc. En otros campos, revivió la esperanza y se hizo historia. En Medellín, por ejemplo, surgió el primer movimiento político de mujeres que aspiró al poder en Colombia. Estamos Listas presentó veinte nombres a nombre de su original movimiento logrando imponerse sobre partidos tradicionales.

La jornada transcurrió en medio de relativa tranquilidad, pues apenas hubo un ataque violento -en La Macarena, Meta- sin dejar de verse, eso sí, delitos electorales como la compra de votos en departamentos como Atlántico, Bolívar, Antioquia. En total se recibieron más de siete mil quejas por posibles delitos y abusos. Y la Fiscalía colombiana decomisó 450 millones de pesos colombianos (unos 140 mil dólares) con los cuales los corruptos pretendían pagar votos.

El rasgo de estas elecciones locales fue además la independencias. Más de cien mil campañas hicieron alianzas o formaron movimientos propios. Y los alcaldes y alcaldesa electos de las principales ciudades confirmaron el éxito de este camino. “Tenemos que seguir trabajando en la profundización de la democracia”, dijo Alejandra Barrios de la Misión de Observación Electoral (MOE). Para el partido Farc (Fuerza Alternativa Revolucionaria del Común) los resultados en alcaldía no fueron favorables, y en corporaciones como concejos y asambleas se desconocían consolidados finales al cierre de este texto.

Sin embargo, muchos dieron por ganadora su participación pues fue amplia y con garantías. En total, la Farc lanzó 308 candidatos en 23 departamentos y 85 municipios. De ellos 101 eran excombatientes y 207 no excombatientes. “Timochenko y las Farc votando. ¿No es mejor eso que seguir aferrados al odio y al pasado?” se preguntó Humberto de La Calle, antiguo jefe negociador del gobierno en los diálogos de paz. Juan Pablo Madrid, joven tuitero, respondió: Este país sigue muy jodido en muchos frentes, pero noticias como estas dan alguito de esperanza. La lucha política lejos de las balas.