Lucía Abellán, Miguel González

Bruselas y Madrid. El paso al frente de Palestina como ente político ha puesto en aprietos diplomáticos a la Unión Europea. Un año después de mostrar al mundo su división respecto al acercamiento de ese territorio a Naciones Unidas, Europa está donde estaba.

Sin una voz común sobre algo tan simbólico para los europeos como las aspiraciones políticas de Palestina, las instituciones comunitarias demuestran su enorme debilidad para proyectar una imagen exterior.

La diplomacia intentó construir una posición común aunque fuese por la vía menos comprometida: absteniéndose en bloque sobre el reconocimiento de Palestina como Estado observador en Naciones Unidas. Ante el fracaso de esa iniciativa, cada país decidirá por su cuenta en la votación prevista a partir de la tarde de este jueves en la Asamblea General de la ONU, en Nueva York.

La imagen de la división será muy similar a la que se produjo hace un año, cuando el Estado palestino fue admitido en la Unesco (la organización de Naciones Unidas para la Ciencia, la Educación y la Cultura).

En total, una docena de socios de la UE pueden votar a favor de la candidatura palestina (Francia, España, Dinamarca, Irlanda, Portugal, Austria, Luxemburgo, Chipre, Malta, Finlandia, Grecia y Bélgica), según fuentes diplomáticas; Reino Unido ha anunciado que se abstendrá, mientras que Alemania, República Checa, Holanda y Bulgaria podrían votar en contra.

Las negociaciones de los últimos días han servido para que muchos países cambien su no inicial por una abstención. Los representantes permanentes en Bruselas se reunieron este miércoles durante tres horas para consensuar la declaración que leerá, una vez que se produzca la votación de Nueva York, la Alta Representante para la Política Exterior, Catherine Ashton. El texto alude al reciente conflicto en Gaza como un recordatorio de la urgencia de solucionar el conflicto y llama a una paz negociada. Recuerda que la UE siempre ha respaldado la creación del Estado palestino y espera poder reconocerlo “cuando sea apropiado”. En definitiva, es lo bastante genérica como para que pueda ser apoyada por los 27.

Una de las posiciones más delicadas es la de Alemania. Por las cicatrices históricas que dejó el Holocausto, la diplomacia germana es siempre reacia a tomar cualquier posición que pueda molestar a Israel. El ministro de Exteriores alemán, Guido Westerwelle, ha informado en un comunicado este jueves que Berlín se abstendrá en la votación, según informa Reuters. "No hemos tomado esta decisión a la ligera", ha manifestado Westerwelle. "Alemania comparte el objetivo del Estado palestino. Hemos hecho campaña por él de muchas formas... pero los pasos decisivos para ser un Estado real solo pueden ser resultado de negociaciones entre israelíes y palestinos".

Hay más motivos que se extienden a otros países. “Son razones culturales de rechazo a los totalitarismos de algunos territorios de Oriente Próximo. Al final, se trata de una fobia que crece tapando otra fobia, la del antisemitismo”, razona Rosa Balfour, experta del European Policy Centre, un centro de estudios radicado en Bruselas. Como otros muchos analistas, Balfour cree que esa falta de una voz unitaria “mina el papel de la UE” en Oriente Próximo, aunque cree que sus miembros tienen claro dónde van.

En España, el ministro de Exteriores, José Manuel García-Margallo, confirmó por la mañana en el pleno del Congreso que España votará a favor del Estado palestino “por coherencia” con su historia y porque cree que este reconocimiento reforzará al presidente palestino, Mahmud Abbas. Margallo pidió a la Autoridad Nacional Palestina (ANP) que use “con contención” su nuevo estatuto y evite “judicializar” el conflicto; es decir, que no denuncie a las autoridades israelíes ante la Corte Penal Internacional (CPI) por crímenes de guerra. A Israel le instó a no aplicar represalias, como la asfixia económica de la ANP o la expansión de los asentamientos.

El ministro admitió que hubiera preferido que no se llegara a someter a votación la candidatura palestina y que, en su defecto, todos los países europeos hubieran consensuado una posición común, lo que no ha sido posible. El Gobierno dio instrucciones el martes a sus embajadores en Washington y Tel Aviv para que explicaran la posición española, al tiempo que informaba a los representantes diplomáticos de EE UU e Israel en Madrid.

Saeb Erekat, jefe del Departamento de Negociaciones de la Organización para la Liberación de Palestina (OLP), mostró a Efe su agradecimiento “por un apoyo que es coherente, solidario y democrático y representa la voluntad de la inmensa mayoría del pueblo español”. De su lado, la Embajada de Israel en Madrid calificó de error el apoyo a Palestina en la ONU y advirtió que, lejos de mejorar las condiciones para las negociaciones de paz, la hacen “casi imposible”.

La Comisión de Asuntos Exteriores del Congreso aprobó por unanimidad una proposición no de ley, presentada inicialmente por el Grupo Socialista, que apoya el reconocimiento del Estado palestino en la ONU y pide “a las dos partes contención y espíritu constructivo a la hora de desarrollar la resolución” de la ONU.