“Es el lugar donde tiene que estar, don Pepe abolió simbólicamente el ejército dándole un mazazo a las almenas de las torretas del Cuartel Bellavista, hoy Museo Nacional, que todavía está ahí como testimonio más elocuente del acto de don Pepe. Es ahí donde debe mirar, y que su estatua conmemorativa honre”, explicó el mandatario.

La estatua de don Pepe fue removida por la plaza de la Democracia mediante un decreto emitido durante el gobierno de Oscar Arias, el 26 de febrero de 2007, y la obra fue llevada a las bodegas del Museo, donde ha permanecido desde entonces.

“Don Pepe es hijo de Costa Rica y debe recibir todo el honor de los costarricenses y el reconocimiento que estos puedan darle”, reconoció Solís, luego de firmar el decreto para devolver la estatua a su sitio original.

El próximo 1º. de diciembre se conmemora el 66 aniversario de la disolución del ejército, una decisión adoptada por Figueres tras la guerra civil de 1948, que dejó centenares de muertos y heridos y un gran desgarramiento en la vida nacional que tardó décadas en sanar.

Figueres es reconocido cómo el único general vencedor de una guerra que ha optado por disolver el ejército que le permitió la victoria.

La disolución del ejército no solo ha garantizado 66 años de historia sin una interrupción del orden constitucional, sino también el fortalecimiento de un avanzado sistema de garantías sociales, que ha dado al país beneficios adicionales, según los estudiosos.