Con esta disposición "todas las formalidades y pilares de la democracia representativa fueron eliminadas (..) estamos frente a una dictadura", aseguró el jurista y ex diputado José Pallais.

Los legisladores despojados de sus credenciales se habían declarado en rebeldía contra la nueva dirección de su partido, el Liberal Independiente (PLI, derecha), que fue impuesta mediante una resolución de la Sala Constitucional de la Corte Suprema, cuando el pasado 8 de junio quitó la representación legal de la agrupación a Eduardo Montealegre, prinicpal líder del PLI.

La resolución de la Corte, dominada por el oficialismo, entregó el mando de la agrupación a Pedro Reyes, un político desconocido e "incondicional" de Ortega, según la oposición.

Los legisladores desconocieron la sentencia judicial y se negaron a someterse al mandato de Reyes, quien pidió al CSE que les retirara sus credenciales amparado en una reforma constitucional del 2014. La reforma establece que los legisladores que no se someten a su partido pierden su condición de diputados.

El despojo de los puestos también dejó fuera de la vida parlamentaria a los dos diputados del Movimiento de Renovación Sandinista (MRS-centro izquierda), un grupo que ha ejercido fuerte oposición al gobierno de Ortega en los últimos 10 años.

"Esta destitución es un nuevo zarpazo para liquidar por completo el pluralismo político y hacer desaparecer las voces opositoras en el parlamento" que han denunciado "los abusos de poder de Ortega", protestó el MRS en un comunicado.

La Cámara de Comercio Americana de Nicaragua  consideró por su parte que la decisión de despojar de su condición de diputados a 16 representantes electos por profundiza "la crisis política e incertidumbre que vive el país"

El parlamento era el único poder del estado en que la oposición tenía representantes. Tras la decisión del TE, el Congreso que tiene 91 escaños quedó conformado por 63 diputados sandinistas, dos del Partido Liberal Constitucionalista (PLC) 24 del PLI de Reyes, todos ellos aliados de Ortega, y dos independientes.

El "panorama es tétrico aquí, ya se borró la última apariencia de democracia", dijo Pallais, quien afirma que con esta medida "Ortega quiere mandar un mensaje de fuerza de que está dispuesto a pasarle la cuenta al que se le oponga".

"En Nicaragua ya se ha desmantelado la vida democrática", coincidió el ex vicecanciller y disidente sandinista, Víctor Hugo Tinoco, quien avizora el establecimiento de un régimen de partido único, en el que todos los que no se alinien con el oficialismo "están amenazados".

Los cambios en el parlamento se producen a casi tres meses de Las elecciones generales en las que Ortega, líder del izquierdista Frente Sandinista, busca ganar su tercer mandato sucesivo y cuarto desde la revolución (1979-90).