Cito orgullosa, entre otros, a don Rodrigo Carazo Odio, a don Rodrigo Madrigal Nieto, a doña Elizabeth Odio Benito y a don Guido Miranda, Isaac Felipe Azofeifa y don Manuel Mora.

Fiel a mi Universidad, me emociona cada aniversario que celebra, también compartir ratitos con hombres y mujeres que uno siempre admiró o ha admirado en la U desde el siglo pasado (cara feliz).

Daniel fue por muchas décadas el amigo de los amigos de uno, y de uno, entre cafés, pasillos y aulas de la U, el maestro que nos alertaba de los hechos más relevantes regionales y continentales, un hombre valiente, de voto y voz en muchos estrados del país. Un hombre que nunca se "arrugó" para ayudar a un ciudadano, centro o latinoamericano.

Ayer, fue maravilloso escucharlo hablar de su cercana experiencia con Rodrigo Facio y comentar de algunas de las luchas sociales y políticas que como estudiante y luego educador, dio.

Esta actividad se celebró en el auditorio de Derecho y debo anotar la falta que me hizo ver entre el público a estudiantes avanzados de las ciencias sociales y a los medios de comunicación que se "pierden" de la reflexión crítica de sus antecesores, los primeros, y de la conciencia lúcida con que contamos, los segundos.

Hubo otra entrega de premios a jóvenes artistas que despegan con talento en el ámbito cultural del país.

Daniel Camacho abordó y ahondó en los estudios más recientes sobre los derechos humanos en la región centroamericana, que reflejan las consecuencias del incremento del crímen organizado y de la pobreza, según los Informes de Amnistía Internacional.

No aparecía nuestro país reportado como tal entre las estadísticas de Amnistía por lo que Camacho Monge enumeró un conjunto de injusticias y faltas del país, en los últimos dos años.

Los acontecimientos recientes estrujan cada vez más el corazón. El horror vivido esta semana, por ejemplo, en relación a la delincuencia en escalada y cada vez más violenta, la presencia creciente del narcotráfico, son casos de poca o nula atención por parte de la salud pública, y pareciera que a los ciudadanos de hoy no les importa este desmoronamiento social. Lo dan por hecho o como una situación particularmente imparable.

A todo esto, Daniel termina su discurso declarándose optimista. Dice que le basta y conforta saber que existen grupos que luchan por sus causas para saber que hay esperanza.

Gracias Daniel por engalanar ayer la U. Gracias U por reconocer entre sus mejores cosechas a quienes con hidalguía han escrito nuestra historia Patria.