El objetivo principal de la educación en este Siglo XXI, ta como lo ha definido el Consejo Superior de Educación (CSE) es preparar a los jóvenes para insertarse exitosamente en la llamada “cuarta revolución”, que demanda de ellos altos niveles de creatividad y capacidad de adaptación a los cambios tecnológicos, entre otras habilidades.

Pero una serie de factores están impidiendo el logro de este objetivo, de acuerdo con el estudio: la mala preparación de los docentes, los problemas de estructura y funcionamiento del Ministerio de Educación Pública (MEP), la pobre oferta de las universidades -sobre todo privadas- en el campo de las ciencias, son algunos de esos factores.

“De no darse cambios sustantivos, el sistema educativo costarricense seguirá reproduciendo los resultados insatisfactorios que ha venido midiendo el Estado de la Educación, los cuales le impiden al país enfrentar, adecuadamente, los desafíos en desarrollo humano y los nuevos retos de la cuarta revolución industrial”, afirma el documento.

Señala cinco grandes áreas en las que es “urgente” realizar cambios para remover obstáculos y avanzar hacia un modelo de educación acorde con los tiempos. El siguiente es un resumen muy compacto de esos planteamientos.

 

1. Educación preescolar: ampliación + calidad

Uno de los grandes descubrimientos de la investigación más reciente en materia educativa es el impacto que tiene la educación en los primeros años de vida con vistas al pleno desarrollo de las capacidades intelectuales de las personas en todas las etapas posteriores. Por esa razón, el Ministerio de Educación Pública (MEP) ha realizado un esfuerzo en los últimos años para lograr la máxima inclusión posible de los niños a la educación preescolar.

Sin embargo, la importancia de este nivel (preescolar) no es comprendida por algunos operadores de sistema, en especial los directores de los centros educativos. En consecuencia, pese a la significativa ampliación de la cobertura, la educación preescolar sigue arrastrando rezagos y la aplicación del programa aprobado por el MEP para esta etapa de la infancia enfrenta numerosas barreras.

 

2. Educación primaria: universalización y currículo completo

La cobertura en el nivel primario sigue estancada en un 93% de los menores con edad escolar, incumpliéndose la meta de su universalización.

Por otra parte, la mayoría de niños y niñas asisten a escuelas que no ofrecen el currículo completo y la calidad de la enseñanza en las aulas dista mucho de los parámetros exigidos por el MEP en la reforma curricular aprobada en los últimos años.

De acuerdo con el informe Estado de la Educación, una meta de primer orden en primaria es la reorganización de los servicios educativos para que los centros impartan el currículo completo con los contenidos y la pedagogía aprobada por el CSE.

 

3. Secundaria: baja cobertura e insuficiencia docente

Los problemas de la primaria se extienden, amplificados, a la secundaria. Con una cobertura que apenas supera el 70%, la secundaria enfrenta problemas de deserción y bajos rendimientos académicos, que se reflejan en los resultados de las pruebas estandarizadas.

El proceso de universalización de la enseñanza media camina muy lento, asegura el informe.

Por otra parte, las ambiciosas reformas curriculares promovidas por el MEP siguen estando en el papel o se aplican de forma muy limitada. En el aula, los docentes no aplican las nuevas metodologías y enfoques propuestos.

Esta situación está relacionada con la imposibilidad que tiene el MEP de seleccionar a los mejores candidatos a la docencia, debido a la persistencia de procesos de contratación obsoletos. El resultado ha sido que muchos de los docentes contratos tienen serias debilidades de formación, originados en la baja calidad de las universidades -sobre todo privadas- que ofrecen la carrera de Educación.

Además, la oferta de formación del MEP no es suficiente para llenar los vacíos de la formación universitaria. En esas condiciones, el trabajo articulado entre el MEP y las universidades es de importancia estratégica.

 

4. La estructura y los estilos de gestión del MEP obstaculizan el avance de los objetivos en cobertura y calidad educativa.

Advierte el Estado de la Educación que en el Ministerio de Educación (oficinas centrales) existen múltiples, complejas y superpuestas cadenas de mando. En el nivel central hay distintos niveles de jerarquía, que revelan una cultura de mando de arriba hacia abajo, pero que a la vez da a los mandos medios amplias potestades para interpretar el significado y tiempos de implementación de los mandatos.

Por otra parte, las abrumadoras demandas del nivel central hacen que los mandos intermedios (direcciones regionales) se dediquen casi exclusivamente a los asuntos administrativos y dediquen muy poco a la gestión de los niveles de base, que son los centros educativos.

“En la práctica, las direcciones regionales (DRE) se han convertido en correas de transmisión de información u órdenes emanadas desde el nivel central, y quedan a un lado temas claves como el apoyo a los docentes, el trabajo colaborativo y el uso de la información para la toma de decisiones.

“Urgen nuevos estilos de gestión que cambien prácticas y sentidos de acción considerando las prioridades de asesoramiento e intervención centradas en lo pedagógico. Si no se modifica esta estructura, logros relevantes como las reformas curriculares y las nuevas estrategias como las pruebas FARO o la ampliación de la educación dual, tienen baja probabilidad de éxito en su implementación. Y de ser así, se perpetuaría un statu quo que hipoteca el futuro del país”, señala el Estado de la Educación de manera contundente.

5. La innovación en la educación superior es clave

Solo el 28% de la población mayor de 25 años con educación postsecundaria está integrada al mercado de trabajo del sector terciario (servicios). Este porcentaje es bajo si se compara con el de los países de la OCDE: 44%.

Esto se debe a que muchos jóvenes se insertan en el mercado laboral sin terminar la secundaria, mientras que muchos otros no logran concluir sus estudios universitarios.

La expansión de la oferta universitaria en los últimos veinte años, sobre todo la privada, no ha agregado diversidad ni calidad a las oportunidades de estudio. Casi dos terceras partes de las 1.341 carreras vigentes se concentran en pocas áreas: Educación, Ciencias Económicas, Ciencias de la Salud y Ciencias Sociales. Solo el 37% de las oportunidades educativas universitarias son de las áreas de Tecnología, Ingeniería y Matemáticas.

6. Ante este panorama, el Informe del Estado de la Educación plantea la necesidad de realizar esfuerzos extraordinarios para transformar, rápida y decididamente, el statu quo en la estructura de gestión del sistema educativo y, en particular, en la formación, selección y evaluación formativa y acompañamiento docente, sin afectar, ni disminuir, la prioridad de política pública y fiscal asignada ya por el país a la educación.