De esta manera, la canciller Angela Merkel consiguió afianzar su política de apoyo al euro, para lo que elevará casi al doble la contribución germana. La ampliación es muy impopular en el país y, según los sondeos, tres de cada cuatro personas la rechaza. Desde la oposición, solicitaron otras medidas como la regulación de los mercados financieros.

Merkel logró el apoyo de 523 de los 620 diputados en la Cámara baja del Parlamento (Bundestag), 85 votos negativos y tres abstenciones. Nueve diputados estuvieron ausentes. Los partidos de la coalición de centroderecha que preside la canciller, la Unión Cristianodemócrata (CDU) y los liberales (FDP), sumaron además 315 votos a favor, cuatro más que la mayoría absoluta. Esta llamada "mayoría del canciller" era considerada un apoyo imprescindible para que la mandataria pudiera sostener su coalición de gobierno y su política de apoyo al euro.

Como se esperaba, también votaron a favor los principales partidos de la oposición, los socialdemócratas (SPD) y Los Verdes. Sólo rechazaron la ampliación los legisladores de La Izquierda y algunos disidentes en la coalición. La ley quedará sancionada mañana con su aprobación en la Cámara alta (Bundesrat).

"Tenemos un interés nacional existencial en la estabilidad de Europa y del euro", advirtió en el encendido debate previo a la votación Volker Kauder, jefe de la fracción de la CDU. La aprobación de la ley determina "nuestro futuro, la creación de empleo, el futuro de la generación más joven", añadió.

Antes de la votación, Merkel había pedido "responsabilidad" ante una votación "de interés mundial". Así, Alemania se convierte en el décimo país en aprobar la ampliación del FEEF propuesta por los jefes de Estado y de gobierno de la eurozona en la cumbre del 21 de julio en Bruselas. Antes ya lo hicieron Francia, España, Italia, Bélgica, Luxemburgo, Eslovenia, Grecia, Irlanda y Finlandia.

Cuando los 17 países del euro la aprueban, el FEEF ampliará a 440.000 millones de euros sus fondos para dar créditos a países en crisis y comprar deuda soberana. Para eso tendrá que sumar garantías estatales por 780.000 millones.

En el caso de Alemania, el mayor contribuyente al fondo, la reforma implica casi duplicar su aporte a 211.000 millones de esos avales, frente a los 123.000 millones actuales. La ampliación es muy impopular en el país y, según los sondeos, tres de cada cuatro alemanes la rechaza.

En el debate de hoy, el ministro de Finanzas Wolfgang Schäuble volvió a descartar una nueva ampliación del FEEF, con la que se había especulado los últimos días. "No será aumentado", subrayó. "Eso no está en juego".

Los socialdemócratas, por su parte, dieron su apoyo a la reforma, pero criticaron a Merkel por "no haber sabido explicar a los alemanes la necesidad de esta ley", en palabras del ex ministro de Finanzas Peer Steinbrück.

"Las contradicciones en su gobierno son obvias", lanzó. El opositor consideró que la ampliación del fondo es "insuficiente" para resolver la crisis del euro y pidió medidas adicionales, como mejorar la regulación de los mercados financieros.