La carta pública que se reproduce en forma completa a continuación, está fechada en San José el 5 de octubre del 2013 y fue enviada por Gilberto Lopes, militante del PAC, al candidato a diputado de ese partido por Heredia.

Dr. Henry Mora Jiménez, Candidato a diputado del PAC en el primer lugar por Heredia.

Querido amigo;

Con alegría he visto su inclusión en la lista de candidatos a diputado del PAC en el primer lugar por Heredia. Todo parece indicar que, en esas condiciones, tiene muy buenas posibilidades de llegar a la Asamblea Legislativa. Creo que eso le hará bien a Costa Rica.

En los últimos tres o cuatro años hemos trabajado juntos en un proyecto ambicioso, pero cuyos objetivos no me parecen imposibles de alcanzar: el de unir a sectores políticos descontentos con el rumbo neoliberal impuesto al país en el último cuarto de siglo. Por eso me permito escribirte esta carta.

He oído en estas semanas a dirigentes del PAC recordarnos que el partido no fue creado para hacer ninguna revolución. Con ser eso cierto, no me parece, sin embargo, una frase feliz. Entre otras cosas porque no conozco a nadie en el partido (pero tampoco en sectores políticos afines) que esté proponiendo tal cosa. En este contexto, la frase podría tener el efecto de acallar voces, matices, que no necesariamente coincidan con la de dirigentes del partido. Temerosos de que los señalen con el dedo, quizás algunos prefieran, ante la amenaza, quedarse callados. Eso no me parece bueno para el partido, ni para la política nacional.

Creo que hemos trabajado en la perspectiva de que, más que hacer una revolución, la tarea de hoy es parar la contrarrevolución neoliberal por la que han encaminado el país, con el efecto de una dramática polarización social, agravada por la sensación de "ingobernabilidad" que surge de la resistencia de grandes sectores de nuestra población a los esfuerzos de quienes pretenden promover la privatización de la banca, de la salud, de la educación, de las obras públicas, de todo.

Me parece que ese no es el camino que tantos éxitos le dio a Costa Rica en el pasado.

Si eso es así, nuestros esfuerzos han de orientarse a la construcción de una fuerza política capaz de ofrecer una alternativa distinta al país.

En eso fue en lo que nos empeñamos y en eso -quisiera sugerirle- debemos seguir empeñados, más allá de la coyuntura electoral.

Esa fuerza es mucho más amplia que el PAC, o que cualquier partido político aislado. Dado el desprestigio de los partidos debe ir, inclusive, más allá, buscando apoyo en los sectores sociales que sufren las consecuencias de esas políticas privatizadoras, pero que no ven ni el programa ni la organización capaz de ofrecer un camino distinto.

De modo que quisiera sugerirle la necesidad de que, desde la nueva e importante posición que probablemente deberás asumir a partir de mayo próximo, sigamos trabajando en este esfuerzo de unidad indispensable para lograr los objetivos que nos hemos propuesto.

La experiencia nos ha demostrado que los períodos electorales no son los mejores para construir grandes alianzas. Por el contrario, son períodos en los que cada uno defiende su proyecto y su espacio. La unidad hay que construirla antes, creando confianza, espacios conjuntos de trabajo que, cuando llegue el período electoral, sirvan de base sólida para las alianzas.

No se cual será el resultado de las elecciones de febrero próximo.

Pero, sea cual sea, el esfuerzo deberá seguir siendo el mismo: unir a los sectores excluidos de los beneficios de un modelo que solo ha llevado el país por el camino de una creciente polarización social.

Hace cuatro años reuníamos a dirigentes del PAC, del Frente Amplio (FA) y del PASE para conversar sobre este proyecto. Veníamos saliendo de la formidable lucha contra el TLC, en la que las tres organizaciones coincidieron en una cierta visión de país que facilitaba las conversaciones. Después, el PASE ha sufrido un proceso de discrepancias internas que lo ha dividido. El PAC tampoco se ha visto inmune a este tipo de confrontaciones.

Pero si revisamos la historia reciente, los programas políticos de los partidos, creo que seguimos encontrando una amplia gama de coincidencias entre el PAC y el FA que me parece la base para una alternativa a la propuesta neoliberal que ha prevalecido en el país en el último cuarto de siglo.

En todo caso, es también evidente que no reside ahí toda la fuerza de este proyecto. Han surgido nuevos partidos (todavía sin representación parlamentaria) y hay grandes esfuerzos por incorporar a un proyecto así a organizaciones sociales de todo tipo.

Hay que tener claro que un proyecto bien estructurado atraería, además, a diversos sectores políticos, incluyendo a socialdemócratas desencantados con el rumbo neoliberal de su partido, socialcristianos y otros, aunque no veo a esos partidos sumándose a una alianza como la que soñamos.

De modo que pienso que deberíamos seguir trabajando en lo que veníamos, sea cual sea el resultado electoral de febrero próximo y el puesto que le toque ocupar más adelante. Si es desde la Asamblea Legislativa, mucho mejor. Pero hay que hacerlo desde ya, todos los días, hoy y mañana. De otro modo, dentro de cuatro años estaremos -de nuevo- lamentándonos de esa desunión que amenaza la cohesión social del país y que nos ha llevado por este camino que nos tiene inquietos, insatisfechos como país y que, en nuestra opinión, Costa Rica no se merece.

Éxitos. Un abrazo. Gilberto Lopes