Treinta y tres diputados eran del PLN, con Luis Alberto Monge de presidente y Rolando Araya como secretario general, ese partido podría haber hecho lo que le placiera, pero no se aprobó una sola ley ni medianamente progresista.

Todo lo contrario, en ese periodo se iniciaron los repliegues. El FMI era el que gobernaba y dictaba las políticas económicas. Hice una encuesta por mi cuenta para conocer como era que pensaba cada cual. Sentía curiosidad por saber cuáles eran los criterios que llevaban a los "social demócratas" a aprobar leyes y proyectos que contradecían abiertamente los principios universalmente conocidos de la social democracia.

De los 33 liberacionistas, veinte no me pudieron decir que era social democracia. Los había que si sabían en que estaban, como el Dr. Gúzman Mata, Matilde Marín, Julio Jurado, José Luis Villanueva, Miguel Guillén, Carlos Rivera, Germán Weinstock, Bernal Jiménez, y unos pocos más. Algunos de ellos ya fallecidos. De los 18 electos por el PUSC, había un buen número que tampoco sabían que era social cristianismo.

Por esto es que no entiendo cuando se escandalizan por las respuestas de la joven diputado. Estos partidos son simples aparatos electorales, que entre elección y elección desaparecen, y que por supuesto no dan ningún tipo de formación a sus "militantes", que no militan en nada. Por eso es que sus prácticas son profundamente corruptas y clientelares. A la gente la movilizan con ofertas y prebendas, y su lealtad no es a propuestas, mucho menos a principios, es a personas, a tradiciones familiares, a expectativas de alguna ventaja. La bajísima calidad política de nuestra democracia, tiene en la Asamblea Legislativa su espejo.