La investigación original llevó cinco años y consta de 6200 páginas, en las que se detallan las tácticas de detención en cárceles clandestinas y los interrogatorios con "submarinos", simulacros de ahogamiento de los detenidos. La publicación del documento debe esperar que la Oficina Federal de Investigación (FBI) y el Pentágono dictaminen que la información no afecta a la seguridad nacional y que evalúen el impacto que puede tener en los juicios pendientes contra los detenidos que aún permanecen en la Base Naval de Guantánamo (Cuba).

Khalid Sheikh Mohamed, uno de los detenidos del penal, acusado de ser el cerebro del 11S y sobre quien pende una condena a muerte, pasó tres años en cárceles secretas de la CIA y fue sometido a 183 simulacros de ahogamiento desde 2003.

Con la llegada del presidente Barack Obama, Estados Unidos puso fin a los interrogatorios forzados, que incluían el aislamiento, privación de sueño y el uso de perros o música estridente. Según indicó la senadora Dianne Feinstein, presidenta de la Comisión responsable del estudio, "el propósito de esta revisión es revelar los hechos que están detrás de este programa secreto y los resultados son alarmantes".

"El informe expone una brutalidad que está en contra de nuestros valores como país, es una crónica de una mancha en nuestra historia que no debemos permitir que vuelva a suceder", afirmó Feinstein, una semana después de que The Washington Post filtrara parte del documento, que demuestra que la CIA ocultó la severidad de las técnicas utilizadas.