Las áreas con avance fueron las de saneamiento y revitalización urbana y restauración de patrimonio cultural, mientras que las obras estructurales en el río Limoncito y drenajes para evitar inundaciones, reubicación de pobladores, el alcantarillado sanitario o la rehabilitación de playas, parques y áreas recreativas se limitaron a la tramitología o no se iniciaron.

“El nivel de ejecución fue tan pobre que se perdió el financiamiento de obras que urgen en la ciudad de Limón”, afirmó Melvin Jiménez, ministro de la Presidencia a UNIVERSIDAD.

Al conocerse los resultados del diagnóstico, “se ordenó poner fin al proyecto Limón Ciudad Puerto e iniciar el cierre técnico. En paralelo, se iniciaron negociaciones con el Banco Mundial (BM) para tratar de reorientar los fondos que no usaron”, dijo el ministro Jiménez.

“Hemos encontrado en el BM voluntad de apoyar a este Gobierno, a pesar de que lo actuado por la anterior Administración no le ayuda al expediente en nada, en una propuesta totalmente nueva que se va a elaborar con las organizaciones e instituciones de Limón, para determinar las nuevas prioridades. El tiempo pasó y hay cosas que cambiaron”, señaló.

Una abigarrada estructura administrativa, en la que participaron 14 instituciones públicas integradas en 18 Unidades Técnicas Ejecutoras (UTEs) bajo la batuta de una Unidad Coordinadora (UCP) arraigada en Zapote, parece ser la que dio al traste con el proyecto Limón Ciudad Puerto que disponía de un capital de $80 millones para invertir.

En este criterio coincidieron la exdirectora ejecutiva del Proyecto, Victoria León, algunos de los directores de UTEs como Dani Morris de Japdeva y el directivo del sindicato portuario Sintrajap, Liyoy Pérez.

También coinciden el director de la Oficina de Crédito Público del Ministerio de Hacienda, Juan Carlos Quirós, designado por este gobierno para dirigir el cierre técnico y el ministro Jiménez, pero agregan otros factores: la falta de planificación, la verificación de la viabilidad de las obras y la ponderación del tiempo de que se disponía.

El proyecto Limón Ciudad Puerto, fue estandarte de la campaña política del expresidente Óscar Arias Sánchez (2006-2010). El candidato exacerbaba los ánimos de los electores con la promesa de que “Limón brillaría como una perla”.

Por aquellos días, Arias anunciaba que repararía décadas de exclusión y el daño que causó en la provincia de Limón el terremoto de magnitud 7,4, de abril de 1991, que no fueron atendidos en su momento.

La promesa se quedó en promesa y llega a su fin con un sonado fracaso después de dos gobiernos de Liberación Nacional (PLN), el de Arias y el de Laura Chinchilla, que dejan en evidencia el desinterés y la falta de seriedad de la propuesta que formularon para rescatar la ciudad de Limón.

La primera alerta sobre el fracaso del Proyecto la dio la misión del Banco Mundial que visitó Limón a finales de junio del año pasado.

En esa ocasión, la misión del BM hizo un recorrido por la Ciudad Puerto, constató en el sitio el avance de las obras y se reunió con cada una de las UTEs para recibir los informes.

Después de esta visita técnica, el BM emitió un llamado de atención al Gobierno de Costa Rica para que hiciera los ajustes que permitieran el desarrollo del Proyecto, dado el poco avance de obras que encontró, a solo un año de finalizar el contrato.

Este año, la Contraloría de la República generó dos informes sobre áreas que son catalizadores del proceso total porque reflejan una situación que es generalizable al resto de las UTEs.

El primer informe del 22 de abril de este año  llamó la atención sobre la revitalización de los patios de Incofer y la playa Los Baños, el componente más rezagado de todos. “El avance físico de las obras es nulo y el avance financiero es ínfimo”, alertó la Contraloría.

La Contraloría señaló “la inexistencia de un estudio de viabilidad que sirviera de base para la formulación del componente original Patios de Incofer, a cargo de Japdeva” que dio pie a una propuesta deficiente de las obras “ya que no se contemplaron previamente actividades fundamentales para garantizar la ejecución efectiva”.

Por ejemplo, agrega, no se previó el requisito de la disponibilidad del terreno, fondos extra para el traslado de las instalaciones, la individualización y descontaminación de la zona para el inicio de las obras en la playa Los Baños.

Esa falta de planificación y de previsión “redundó en retrasos sustanciales” en la ejecución de actividades previas al diseño y la contratación de las obras, y repercutió directamente en la posibilidad real del inicio de su construcción”, señaló la CGR cuando ya no había tiempo de hacer nada.

Y remata afirmando que la gestión realizada por las Unidades Coordinadora y Técnica Ejecutora del Proyecto fue “insuficiente para que en el plazo pactado de 60 meses se cumpliesen a cabalidad los objetivos del proyecto, por cuanto a menos de 3 meses del vencimiento del Contrato de Préstamo el avance físico de las obras es nulo y el avance financiero es ínfimo, y pone en riesgo la continuidad del proyecto”.

El segundo informe del 4 de junio pasado  verificaba el avance en la ejecución de los recursos asignados a la Municipalidad de Limón y “la razonabilidad de los niveles de inversión” en las obras y proyectos del financiamiento otorgado por el BM a través del Banco Internacional de Reconstrucción y Fomento (BIRF).

En esa ocasión la CGR lamentó la inminente pérdida de los recursos del préstamo asignados desde 2009, por un monto de $6,9 millones en el componente que era, quizás, el más sencillo de realizar por el carácter de las obras.

Según la Contraloría, “al 31 de diciembre de 2013, no se han logrado avances tangibles en las obras previstas. Transcurridos 54 meses desde la aprobación del préstamo para la creación de senderos y el centro de información turística en Isla Uvita; la construcción de tres rutas peatonales para unir edificios emblemáticos en el cantón central; el impulso de la gestión municipal y de la gestión fiscal y financiera; la elaboración del plan estratégico para Limón Ciudad Puerto y el diseño, construcción y equipamiento del nuevo edificio municipal”.

En conclusión, dice la Contraloría, no existieron mecanismos efectivos de coordinación entre las instancias involucradas, ni acciones decididas por parte del gobierno local, ni trámite eficiente para el desembolso de los fondos, son las razones del limitado avance de los proyectos asignados a la Municipalidad “en detrimento de la comunidad limonense y de los servicios municipales”.

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