El mandatario, que fue reelegido en junio en unas elecciones marcadas por la negociación con la guerrilla que él abandera, busca que la Unión Europea se comprometa a crear un fondo para financiar los proyectos que conlleva el posconflicto después de cinco décadas de guerra que ha causado 5,7 millones de desplazados y más de 220.000 muertos.

Santos se reúne hoy en el palacio de La Moncloa con el presidente del Gobierno español, Mariano Rajoy, y almorzará con el Rey Felipe en La Zarzuela. A continuación, será investido doctor honoris causaen la Universidad Camilo José Cela. Madrid es el inicio de una agenda diplomática intensa en Bruselas, Berlín, París, Londres y Lisboa para lograr respaldo político y económico al proceso.

La visita del presidente se produce cuatro días después de que las FARC admitan su responsabilidad por el daño causado a la población civil. Santos ha interpretado este gesto como una prueba más de que "las conversaciones van en serio", ha dicho en una entrevista en la cadena SER.

Casi dos años después de la creación de una mesa de negociación entre el Gobierno y las FARC, ya se han cerrado tres de los cinco puntos contemplados en el acuerdo —reforma agraria, la participación en política de las FARC y desmantelamiento de la estructura del narcotráfico—. Sin embargo, y como reconoce hoy el presidente en una tribuna publicada en EL PAÍS, queda lo más complicado: la justicia para las víctimas y la terminación del conflicto, que engloba el desarme, la desmovilización y la integración en la vida civil.

Estos dos asuntos siguen siendo los más espinosos y son los que más inquietud generan entre los colombianos. En una encuesta de Cifras y Conceptos publicada la semana pasada, se refleja cómo la mayoría de los ciudadanos no confía en que las negociaciones lleguen a buen término —solo el 39% cree que se alcanzará un pacto— y el enorme rechazo (85%) que suscitaría la posibilidad de los líderes guerrilleros no entren en prisión.

Esta resistencia a algunos aspectos del proceso ha sido el eje de la crítica frontal de la oposición uribista al proceso de paz al que Santos ha vinculado su mandato. Durante la campaña electoral de junio puso de manifiesto la polarización que genera el propio proceso entre los ciudadanos.