La trama. En el ocaso de su existencia, Joaquín –hijo único de un depuesto dictador centroamericano muerto en el exilio décadas atrás– se encara con su pasado y se confronta a decisiones que parecen superar sus fuerzas. Tal es, en pocas palabras, el argumento de esta obra, que trata de lo que no ha sido, pero pudo ser. La circunstancia imaginaria y personalísima de este ser inexistente, inexistido, aspira a revelar, sin embargo, una parcela de nuestra experiencia común: la venganza y la traición, la evasión y el autoengaño. Y, al final, el careo inexorable con una verdad largamente eludida.

La obra fue elegida por el director de la Escuela de Artes Dramáticas, Manuel Ruiz, como parte de las obras que se presentan en el marco de las celebraciones del 65 aniversario de la fundación del Teatro Universitario, se presentará del 30 de abril al 24 de mayo, con funciones los jueves, viernes y sábados a las 8pm y domingo a las 6pm.

Las entradas tienen un costo de 5000 colones para público general y 4000 colones para ciudadanos de oro y estudiantes con carné. Reservaciones al 2511-6722.

La directora de “A la hora del Crepúsculo”, María Bonilla, dijo que la obra de Soto está ambientada “en alguna de las tantas zonas cafetaleras costarricenses” donde el autor colocó “un yate en ruinas y un personaje de ficción encallado en lo más profundo de la historia del país: un hijo del dictador Tinoco, nacido en exilio en París y vuelto a un nuevo exilio, en su vejez”.

Es el relato de “un hombre desarraigado, cuyo mejor amigo es un muchacho de la finca, con quien comparte sus delirios, mientras las dos mujeres, esposa de uno y hermana del otro, trabajan para mantener a flote esta finquita. La imagen de un barco en exilio, ya que en un cafetal no puede navegar, se desdobla en la imagen de un hombre en dos exilios, la vejez y el país al que nunca quiso ni pensó regresar”.

Para Bonilla, la obra ahonda en “una clase política de un país a medio camino entre los goces de Europa, la necesidad de seguridad, la traición, la ley del menor esfuerzo, la paternidad sin responsabilidad y la corrupción, desterrada de sí misma, en plena decadencia emocional y física, cuya realidad está tan llena de imágenes que no le pertenecen, que no tiene un presente, como tampoco tiene un futuro”.

“Una imagen para reflexionar, dice Bonilla, que el Teatro Universitario suma a la celebración de un año más de vocación de defensa de la identidad nacional”.

Ficha técnica

Elenco: Joaquín: Carlos Alvarado, Manuel: José Montero, Alicia: Ana Ulate y María: Alice García.

Diseño de escenografía por Luis Emilio Aguilar, la Realización de escenografía es de Óscar (Kito) Hidalgo, el Diseño de iluminación de Leonardo Torres. La Música y banda sonora: Luis Diego Solórzano. Recordando mi puerto de Orlando Zeledón. El Diseño de afiche-programa y proyección multimedia es de Ana Muñoz.

Una Producción del Teatro Universitario con la Dirección y puesta en escena de María Bonilla sobre la obra de Rodrigo Soto.