Desde esta perspectiva es que la Secretaria Ejecutiva de Planificación Sectorial (Sepsa), con el apoyo de la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO), y el Programa Mesoamérica sin Hambre trabajan en la elaboración de un diagnóstico sobre el estado del acceso y aprovechamiento del recurso hídrico en la agricultura costarricense.

“Gestionar el recurso para reducir posibles amenazas de escasez, es un reto que involucra a diversos sectores, en todas las escalas territoriales de forma que se garantice el bienestar de la población en alimentación, salud, nutrición y la protección de las fuentes hídricas”, precisó Edgar Mata, director de Sepsa.

El agua es un recurso esencial para el sector agropecuario, ecosistemas y diversas actividades económicas en el país; por esto mismo, plantea una competencia por su utilización entre diferentes actores, en función de cada necesidad y prioridad de acceso y demanda.

Según la FAO, los cultivos y la ganadería representan el 70% de todas las extracciones de agua y hasta el 95% en algunos países de desarrollo.

La Agenda 2030 para el Desarrollo Sostenible promueve el uso eficiente de los recursos hídricos en todos los sectores, así como el aseguramiento de la sostenibilidad en la extracción y el abastecimiento de agua dulce para hacer frente a la problemática de la escasez de agua.

Actualmente, es necesario tomar medidas para garantizar un acceso seguro a este recurso, especialmente para las personas integradas en la agricultura familiar que viven en condición de vulnerabilidad, pero también para los pequeños, medianos productores y productoras agropecuarias, por su importancia en la seguridad alimentaria, la economía local y nacional.

En Costa Rica, esta población enfrenta dificultades para acceder al agua en condiciones adecuadas y formales, tanto en cantidad como en calidad, lo que es necesario para gestionar su unidad productiva de forma apropiada. Para esto, consideró la FAO, también se requiere una mayor tecnificación del uso del agua para poder lograr su aprovechamiento sostenible.

“El uso irracional, carente de planificación o asociado a condiciones de desperdicio del recurso atenta contra la disponibilidad futura del agua, no solo para las actividades agropecuarias sino para los ecosistemas y su biodiversidad que dan sustento a los medios de vida agrícolas y rurales”, afirmó Víctor Milla, Oficial de Programas de la FAO en Costa Rica.

Las regulaciones actuales del país para el consumo y el acceso del recurso hídrico en las actividades agropecuarias buscan favorecer la protección y fomentar la sostenibilidad, pero a la vez, en muchos casos, se constituyen en limitantes que afectan al sector y que pueden generar un impacto negativo en el bienestar económico de la población.

Durante el proceso de construcción del diagnóstico, expertos del Ministerio de Agricultura y Ganadería (MAG), Ministerio de Ambiente y Energía (Minae), Instituto Costarricense de Pesca y Acuicultura (Incopesca), el Servicio Nacional de Aguas Subterráneas, Riego y Avenamiento (Senara), el Instituto de Desarrollo Rural (Inder), la Cámara de Agricultura, entre otros actores, analizan el contexto y las oportunidades nacionales para una gestión más eficiente del agua en el Sector Agropecuario.

Como parte de esta iniciativa, se desarrolla una hoja de ruta intersectorial que permitirá adaptar acciones que promuevan racionalizar y optimizar el uso del agua, reducir prácticas de desperdicio y dificultades para contar con el recurso para la producción. Además de fomentar la visibilización del productor agropecuario y mejorar las condiciones de acceso al agua mediante concesiones legales.