Sede de la OMS en Ginebra, Suiza. CP/Archivo

Cabe precisar que, al revisar el estado de firmas y ratificaciones del tratado constitutivo de la OMS (véase tabla oficial), se puede leer en el caso de Estados Unidos que su ratificación (acaecida en 1948) vino acompañada de la siguiente declaración del Congreso norteamericano que señala que: "In adopting this joint resolution the Congress does so with the understanding that, in the absence of any provision in the World Health Organization Constitution for withdrawal from the organization, the United States reserves its right to withdraw from the organization on a one-year notice, provided, however, that the financial obligations of the United States to the organization shall be met in full for the organization's current fiscal year".

Al momento de redactar estas breves líneas no se ha podido conocer (aún) el texto de la notificación de Estados Unidos a la OMS: es a partir de la fecha exacta en que se remita que se contará el plazo de 12 meses para que surta efecto jurídico la figura de la "one-year notice" prevista: este mecanismo ideado por el Congreso se da en ausencia de disposición en la misma carta constitutiva de la OMS relacionada al retiro de un Estado Miembro, y evidencia la previsión (tempranera) tomada por Estados Unidos en 1948 con relación a la posibilidad de retirarse de varias instituciones especializadas de Naciones Unidas.

El anuncio de este 29 de mayo se da pocos días después de superar Estados Unidos la dramática cifra de 100.000 muertes causadas por el COVID-19. Según los registros de la Universidad John Hopkins (véase enlace oficial a mapa del mundo), de las más de 5,8 millones de personas contaminadas a nivel global, Estados Unidos concentra en su territorio más de 1.735.000, seguido luego por Brasil con más de 438.000 personas afectadas.

Además de la lectura bastante peculiar del multilateralismo que se hace en diversos círculos norteamericanos, hay que señalar que el actual ocupante de la Casa Blanca (en plena campaña de cara a su reelección) ha encontrado en China un argumento político de peso para intentar obtener el respaldo de los votantes (y de paso evadir las responsabilidades de su administración por su caótica gestión ante la crisis del coronavirus, que afecta a Estados Unidos como ningún otro Estado del planeta): es desde este perspectiva muy peculiar, de carácter estrictamente electoral, que hay que ubicar el anuncio sobre el retiro de Estados Unidos de la OMS, considerada por las actuales autoridades norteamericanas como una entidad totalmente instrumentalizada por China.

A las más de 100.000 personas fallecidas en Estados Unidos debido al coronavirus reportadas en esta última semana de mayo del 2020, hay que añadir la inscripción como desempleadas de más de 38 millones de personas en los últimos dos meses, evidenciándose la grave crisis económica y social que se avecina en Estados Unidos.

El hecho que en Estados Unidos, al perder un empleo, muchas personas pierden el seguro de cobertura médica del que benefician, puede explicar mejor la extrema vulnerabilidad de extensos sectores de la población norteamericana ante el COVID-19.

Según la tabla oficial de contribuciones de Estados Unidos a organizaciones internacionales de las que es Estado Miembro (véase tabla), la contribución anual para la OMS de Estados Unidos para el 2020 es de 392 millones de US$ (rubro ubicado en el rango 187 de la precitada tabla).

(* Profesor de Derecho Internacional Público, Facultad de Derecho, Universidad de Costa Rica)

(Publicado por Curso de Derecho Internacional)

Profesor de Derecho Internacional Público, Facultad de Derecho, UCR.
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