La principal fortaleza del movimiento es la unidad en la diversidad:

1. La Jornada marcó un hito al agrupar bajo una convocatoria unitaria, diferentes expresiones de organización social: sindicatos, comunidades, organizaciones de mujeres, movimientos por la diversidad sexual, profesionales, ecologistas, estudiantes, foros regionales y el foro nacional.

2. La Jornada posibilitó las más variadas formas de protesta social: concentraciones, marchas, bloqueos, jornadas de reflexión, música, expresión corporal, afiches, volantes, zancos, etc.

3. La jornada unificó demandas diversas, pero que tienen en común el profundo descontento popular contra el modelo de acumulación neoliberal, que se expresa en: corrupción galopante, desigualdad social, daño ambiental, lavado de dinero, tráfico de órganos, políticos corruptos, entrega del país a las transnacionales, ley de concesiones, violación de derechos laborales, criminalización de la protesta social, etc.

Se le cae la máscara a Albino Vargas Barrantes

Un hecho de trascendental importancia, que constituye un parte aguas en la historia del movimiento sindical costarricense, es el profundo acto de traición de la dirección de Albino Vargas en la ANEP. No cabe justificación alguna para haberle dado la espalda al pueblo costarricense en este momento trascendental.

Fue vergonzoso ver a este dirigente cerrando filas con las cámaras patronales y con el desprestigiado gobierno de Laura Chinchilla, descalificando la Jornada Nacional de lucha por la dignidad del pueblo costarricense. Nada extraño en un “líder” acostumbrado a las encerronas de palacio, a las negociaciones a espaldas de las bases, a los acuerdos tras bastidores con la Unión de Cámaras y Asociaciones de la Empresa Privada (UCCAEP) y Zapote.

La lucha sigue

El 25 de junio fue un gran paso, el movimiento popular ensayó métodos de lucha y formas de articulación que serán fundamentales para las jornadas que se avecinan. La plena vigencia del derecho a huelga y la derrota del modelo neoliberal, impulsado por la clase política-empresarial corrupta, están más que nunca en la agenda de lucha del pueblo costarricense.