Ema Wolf es una excelente escritora argentina de literatura infanto-juvenil.  Sus personajes son inolvidables.  Matilde, por ejemplo, se desveló y empezó a contar ovejas, cuando iba por la 99, ésta se negó a saltar la cerca;  como estaba tan gorda,  las otras ovejas tuvieron que ir a buscar una grúa, cuando lograron pasarla, las demás quisieron pasar en grúa y Matilde tuvo que empezar a contar de nuevo. Muchos de sus personajes son entresacados de las historias de terror, pero les asigna una nueva identidad.  Generalmente, el humor lo construye invirtiendo la lógica.  En La Momia desatada hay una momia que se enamora perdidamente de un hombre enyesado por completo; ella nunca había conocido a nadie que se le pareciera tanto.  Hay un cuento en que la Momia es la profesora de una escuela.  Sus alumnos son personajes como el lobisón, Garramunda, el Fantasma, Frankestein.  El día de aprender a traspasar paredes el Fantasma obtiene un excelente.  Por otro lado,  Frankestein, con mucho empeño y dedicación, traspasa la pared del aula de música con tanto ímpetu que ocasiona un derrumbe; tan emocionado por su logro,  continúa traspasando, según él, paredes y ocasiona un derrumbe total de la escuela.  La Momia emocionada y con lágrimas en los ojos, le escribe, ese día, en el cuaderno de calificaciones: “Adelante. Te portás cada vez peor.  Te felicito”. Bueno, yo no puedo dejar de ver un paralelismo entre el  regreso de don René al MINAET y la escuela del cuento. Me imagino a doña Laura, con su metálico timbre de voz, y la emoción brillándole en los ojos, cuando le decía: - Lo has hecho tan mal para el país y tan bien para la petrolera que tenés que regresar a culminar tu desastre como nos lo enseñó Frankestein.  Adelante, cumple tu misión hay que destruir lo poquito que queda en pie en este país. * Isabel Ducca D. es socióloga y profesora universitaria