Todo esto se ha dado en medio de acusaciones internacionales y nacionales de ser un paraíso fiscal y territorio de operaciones de redes dedicadas al lavado de dinero o la trata de personas. No podemos olvidar que al mismo tiempo, se da un aumento en la desigualdad social y el desempleo. Todo en el contexto del país más feliz del mundo, por decir irónicamente en el “país de la paz”.

La nueva Cumbre se realizará el 26 y 27 de noviembre y contará con una participación de más de 800 personas entre empresarios y políticos. Según la ministra del COMEX, Anabell Gonzalez: esta reunión promete fortalecer “la posición de nuestro país como puerta de entrada de China al continente americano, promoverá la generación de nuevos negocios”. No nos dice ¿a quienes beneficiará estos nuevos negocios?, ¿cuáles son los impactos que la economía china tiene en América Latina?, o ¿por qué Costa Rica debe ser facilitador continental de esta plataforma de libre comercio?

Basta darle una mirada a la agenda de la Cumbre para comprender lo que está detrás de las ideas de la tan mentada competitividad de la ministra González: plantean el “mejoramiento de los mecanismos de mercado y de la protección de la propiedad, principalmente de la propiedad intelectual”.

Ha sido ampliamente demostrado que profundizar los mecanismos de protección a inversiones y a la propiedad privada e intelectual, provoca una desmejora del derecho al acceso a la información y al conocimiento; se quiere fomentar nuevas tecnologías, la biotecnológia y la explotación del gas de esquisto como ejes fundamentales de las futuras relaciones comerciales. 

Todo lo anterior sumamente cuestionado y ampliamente demostrados sus impactos negativos; la agroindustria y la agricultura de comodities sigue estando en la agenda para implementar un modelo agrícola fracasado que se basa en monocultivos y agrotóxicos. A contrapelo: los despojos al campesinado de su tierra, la contaminación, acaparamiento del agua, degradación y mercantilización de los bosques o la captura corporativa de las empresas, son algunas de las realidades del modelo; además, abiertamente plantea la urbanización del campo y la mercantilización de los espacios públicos a través de la creación de núcleos poblacionales concentrados para abastecer de mano de obra a las inversiones agrícolas para así desplazar la agricultura campesina.

La economía verde no podía faltar. Se posiciona la intencionalidad de crear economías bajas en carbono gracias a actividades económicas y productivas como: el turismo, la industria cultural y la investigación de alta tecnología. Lo que demuestra es la implementación de falsas soluciones con la promoción del “green wash” y la responsabilidad social empresarial donde las empresas limpian su contaminación y modelo de exfoliación de la naturaleza. En Costa Rica esto es evidente con la promoción de una plataforma de piña responsable o el programa de gobierno Carbono Neutralidad para el 2021.

Como vemos esta Cumbre Empresarial entre China, América Latina y el Caribe sigue proponiendo la arquitectura financiera y comercial neoliberal de explotación y despojo no sólo para la naturaleza sino también para los pueblos de América Latina, solo que con el impulso de China. Por lo tanto, nos oponemos a la realización de esta reunión en territorio nacional.