El ministro argentino Kicillof volvió a reunirse con representantes de fondos buitre, dijo que “no hubo stay y no hay default, no saben cómo llamarlo”.

No había posibilidad de ninguna negociación ni acuerdo si los fondos buitre no accedían a pedirle al juez Thomas Griesa que suspendiera el bloqueo a los pagos de los bonos reestructurados y postergara la ejecución de su sentencia hasta fin de año. La negativa buitre para habilitar esa instancia de diálogo con Argentina sin poner en riesgo la reestructuración de la deuda aceptada por el 92,4 por ciento de los acreedores se repitió.

El último encuentro en las oficinas del mediador Daniel Pollack entre Argentina y los representantes legales buitres finalizó sin resultados. “Tenemos que tener responsabilidad histórica, no podemos firmar cualquier cosa que pueda generar un incremento de la deuda y una tonelada de juicios. No vamos a contribuir a que eso suceda, sino que vamos a evitarlo con todas las armas”, advirtió el ministro de Economía, Axel Kicillof.

Tampoco lograron una definición las conversaciones con los buitres promocionadas en las últimas horas desde Adeba, la entidad que nuclea a los bancos argentinos de capitales nacionales. “No me extrañaría una solución entre privados. Hay muchos terceros con interés en remediar la situación”, indicó Kicillof. Sin embargo, desde el equipo económico desestimaron la viabilidad de la propuesta de esos empresarios, encabezados por el titular del Banco Macro, Jorge Brito.

“Argentina sigue dispuesta a dialogar para consensuar una solución justa, equitativa, sustentable y legal para el ciento por ciento de sus acreedores. Pero que no nos fuercen a algo ilegal que puede poner en riesgo la sostenibilidad financiera de la economía”, afirmó el funcionario. La delegación argentina inició anoche el regreso a Buenos Aires.

¿Y ahora?

Ayer culminó el período de gracia para que se acredite, en las cuentas de los bonistas del canje, el depósito realizado por el país a fines de junio, paralizado por las órdenes del tribunal. Por eso, aunque las calificadoras de riesgo sentenciaron el “default selectivo”, el titular del Palacio de Hacienda volvió a rechazar de forma taxativa esa definición. “Las calificadoras de riesgo son parte del mundo de complicidad que trata de endeudar al país. Se cae en default cuando no se paga. Argentina pagó y seguirá pagando su deuda”, enfatizó el funcionario durante una conferencia que ofreció en el consulado argentino en Nueva York.

“Se habla de engendros: default técnico, default Griesa. Griefault. Nadie sabe caracterizarlo porque es nuevo. No existe. A nadie se le ocurrió esta situación. Esta situación no está definida como default. Argentina pagó. Tiene plata. Va a seguir pagando los próximos vencimientos. Responsabilizamos a Griesa”, sostuvo el responsable del equipo económico, enfatizando el desembolso del lunes al Club de París por 650 millones de dólares.

El escenario es inédito en la historia del capitalismo. Si un 25 por ciento de los tenedores que tienen bonos Discount se reúne, podría intentar reclamar cobrar ya no los 539 millones de dólares bloqueados, sino todo el monto de intereses y capital de esos títulos. Aunque improbable, ya que las condiciones financieras de los bonos no justificarían esa decisión, no es imposible que suceda. En ese caso, que sería más plausible si no se logra pagar en tiempo y forma el vencimiento de los bonos Par en septiembre, los acreedores tampoco tendrían garantizado recibir los fondos, ya que el Gobierno los disputaría en los tribunales.

Pero mientras continúan las negociaciones entre privados, desde el equipo económico afirmaron a Página/12 que recurirrán a todas las instancias legales disponibles para lograr que se concreten los pagos.

“Vamos a tomar todas las acciones de nuestros contratos de derecho nacional e internacional para que esta situación insólita, inédita e injusta no se perpetúe en el tiempo”, sostuvo ayer Kicillof. Luego de su infructuoso encuentro con Pollack, también apuntó contra el juez Griesa por resolver en forma parcial los pedidos de aclaración de los intermediarios y los reclamos de los acreedores. “La plata ya es de los bonistas. Es un impedimento inédito e insólito. Los bonistas reclaman y el juez no resuelve.”

Intra privados

La posibilidad de un acuerdo entre los banqueros de Adeba y los fondos buitre estaba estancada desde el mediodía, pero las versiones y rumores alcanzaron para garantizar jugosas ganancias de corto plazo. Bonos y acciones se dispararon incluso con la inminente sentencia del “default selectivo” que lanzó la calificadora de riesgo Standard and Poor’s al cierre de la jornada. Recién por la noche, desde la asociación que preside Brito, informaron la finalización sin éxito de sus gestiones. Aunque ese publicitado canal de diálogo no logró ayer una definición favorable, existen diferentes intentos de acreedores con fondos bloqueados por la Justicia de Estados Unidos para encontrar una solución negociada.

“No me extrañaría una solución entre privados. Hay muchos terceros con interés en remediar la situación”, indicó Kicillof. El funcionario afirmó ayer que la oferta de Adeba para “comprarles el juicio” a los buitres no ocurrió. Según pudo averiguar este diario, el mediador Pollack le informó por la tarde que los propios demandantes habían afirmado la ausencia de un diálogo directo con Adeba. Aunque el funcionario reiteró en conferencia de prensa los mismos argumentos esgrimidos por el Gobierno a lo largo de los últimos meses, desde el sector privado daban anoche la poco creíble versión de que fueron las declaraciones de Kicillof las que habían frustrado el acuerdo.

Los mismos argumentos

“Ofrecimos a los fondos buitre que ingresen a un nuevo canje, en las mismas condiciones de 2005 y 2010. Les ofrecimos obtener una ganancia de 300 por ciento y lo rechazaron. Pedimos que acompañen el pedido de suspensión del bloqueo a los pagos de deuda para abrir un diálogo en condiciones razonables y tampoco aceptaron”, lamentó Kicillof, al realizar un recorrido por la fundamentación de los pedidos argentinos para hacer frente a la derrota judicial en Estados Unidos.

“Un Estado no es una empresa. Nosotros tenemos obligaciones y leyes. No se puede violar la cláusula RUFO. Si les ofrecemos a los buitres más que en los canjes 2005 y 2010, donde ingresó el 92,4 por ciento de los tenedores de bonos, todos los acreedores pueden reclamar lo mismo y la demanda se multiplica por cien”, advirtió el funcionario en referencia a las potenciales demandas por 500 mil millones si se violan las condiciones financieras acordadas en la reestructuración. “Los buitres no son los únicos con bonos en default, sino que ese grupo posee el 7,6 por ciento de la deuda. Argentina dijo que quiere pagarle a todos en condiciones justas, equitativas y sustentables. Por eso planteamos que no tiene sentido abordar una discusión sólo con el uno por ciento que obtuvo un fallo favorable, cuando hay que alcanzar un acuerdo con todos esos tenedores de títulos.”