El proyecto lo presentó el presidente Solís junto con el ministro de Agricultura y Ganadería (MAG), Felipe Arauz, en el marco de la gira de gobierno que realizan esta semana a la provincia de Limón, con otros miembros del Gabinete y diputados limonenses.

Solís destacó, en Talamanca, “la importancia de crear modelos con las poblaciones indígenas que permitan recuperar el valioso conocimiento que han heredado” y resaltó la trascendencia que tiene en estos momentos el desarrollo de sistemas que respeten las particularidades y naturaleza de estas poblaciones.

Estos elementos son claves, dijo, “para su éxito y para promover la creación de empresas comercializadoras comunales de valor agregado, así como el impulso de alianzas productivas”.

El ministro Arauz, hizo énfasis en que el trabajo compartido del MAG y las comunidades permitió avanzar en un plan de acción que abrió el camino para conocer en profundidad, rescatar y darle un nuevo impulso al modelo productivo ancestral de estos pueblos, al mismo tiempo que ellos se acercaron, sin prejuicios, a nuevas técnicas y tecnologías que les ayudarán a mejorar su producción.

“Este modelo, agregó Arauz, se desarrolló en apego al respeto hacia el ambiente y la naturaleza, como es propio de nuestros antepasados indígenas”.

Los conocimientos ancestrales, destacó Arauz, “tienen muchas de las prácticas que ahora se recomiendan para adaptar la agricultura al cambio climático, nuestros indígenas las han puesto en práctica por cientos de años”.

El cacao, ejemplo exitoso

La sensible mejora en el cultivo del cacao en Talamanca, es un ejemplo de lo que se logra mediante el trabajo armonizado que se está realizando, ya que se trata de un producto fundamental en la cultura de los talamanqueños.

El Programa Sixaola del MAG, inició en 2012, y continuará dando asistencia técnica para la producción de cacao agroforestal hasta el 2018, mediante diecinueve promotores y técnicos, la mayoría de ellos indígenas de la zona. Además participan 29 organizaciones, 791 productores y abarcan 556.5 hectáreas de plantaciones de cacao.

Es financiado por el Banco Interamericano de Desarrollo (BID), por una suma que supera los ¢1.100 millones para fortalecer la producción de cacao asociada con otros cultivos y planes forestales que garanticen el equilibrio ambiental y bajen la vulnerabilidad de la región.

El Programa Sixaola entregó herramientas, equipo, insumos orgánicos (para un año) y plantas de cacao, por valor de ¢1.8 millones a cada productor.