En el inicio de la cumbre, más de 150 jefes de Estado y de Gobierno se pronunciaron a favor de luchar de manera conjunta contra el calentamiento global. Pero ya en el primer día se evidenció un nuevo punto de conflicto: el presidente egipcio, Abdel Fattah al Sisi, reclamó en nombre de los Estados africanos claramente más apoyo financiero de lo planeado hasta ahora.

El presidente de Francia, François Hollande, a su turno, instó a los jefes de Estado y de Gobierno: "Sobre sus hombros descansa la esperanza de toda la humanidad". "Básicamente, lo que está en juego en esta conferencia sobre el clima es la paz", consideró, tras advertir que el cambio climático generará aún más conflictos sobre los recursos en el mundo.

El secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, por su parte, llamó a la cooperación y a la disposición a negociar. "Quizá nunca vuelva un momento político como éste", advirtió Ban en el inicio de las conversaciones en Le Bourget, sede de la conferencia, a las afueras de París. La conferencia sobre clima debe dar un "mensaje claro", pidió. La meta debe ser limitar el calentamiento a un máximo de dos grados hasta el 2100 con respecto a la era preindustrial.

El secretario general de Naciones Unidas pidió que la cumbre del clima marque "un punto de inflexión" a partir de un acuerdo "universal, importante y robusto". "Este debe ser un acuerdo dinámico, capaz de adaptarse a los cambios", dijo Ban Ki-moon, "un acuerdo que encarne la solidaridad con los pobres y los más vulnerables", añadió y sostuvo que las ambiciones actuales deben ser la base y no el techo de los avances.

El presidente de Estados Unidos, Barack Obama, advirtió en contra de los egoísmos nacionales y del pensamiento a corto plazo. Debe dejarse un mundo habitable a las nuevas generaciones. Además, señaló que Estados Unidos reconoce su papel en la generación del problema. "También asumimos la responsabilidad de hacer algo para remediarlo", dijo. Obama se pronunció a favor de un mecanismo por el cual las metas climáticas se puedan adaptar periódicamente.

La canciller alemana, Angela Merkel, reclamó una señal clara a favor de la protección del clima. "Sabemos que debemos actuar hoy, eso es lo que se reclama en esta cumbre". Berlín anunció más dinero para la protección de los bosques a nivel internacional. Alemania, Noruega y Reino Unido quieren destinar hasta el 2020, mil millones de dólares al año a este fin.

El jefe de Estado chino, Xi Jinping, reclamó solidaridad de las naciones industrializadas para con los países en vías de desarrollo. En los objetivos climáticos debería contemplarse la situación diferente de los países. Los países menos desarrollados deberían poder reducir la pobreza y aumentar el nivel de vida de su población, a pesar de su compromiso con la protección del clima, señaló.

Los países africanos, en tanto, se pronunciaron a favor de un aumento de un máximo de 1,5 grados de la temperatura terrestre. El presidente egipcio, Al Sisi, reclamó en su nombre compromisos financieros claramente mayores de parte de los países desarrollados. "Es indispensable que el acuerdo refleje un compromiso de poner a disposición de los países en desarrollo 100.000 millones de dólares anuales hasta el 2020, cifra que debería duplicarse después del 2020", dijo Al Sisi.

Diplomáticos y ambientalistas se manifestaron cuidadosamente optimistas con respecto a las posibilidades de éxito de la conferencia. No está claro aún qué tan vinculante y ambicioso será el acuerdo que se alcance.

Al margen de la conferencia, se presentarán además numerosas iniciativas para proteger el clima. Un grupo de 28 grandes empresarios, entre ellos Bill Gates o Mark Zuckerberg, presentaron un proyecto para impulsar nuevos proyectos tecnológicos. Gates, fundador de Microsoft, presentó la "Breakthrough Energy Coalition" (Coalición para el Avance Energético) junto con los líderes de una veintena de países, entre ellos el presidente Obama, que en los próximos cinco años tienen previsto duplicar sus presupuestos para el desarrollo de energías renovables. Según Gates, las fuentes de energías limpias y asequibles pueden contribuir a mantener los precios estables y ayudar a los países más pobres a superar sus dificultades económicas.