Aún así, se trata solo de una ínfima proporción de la población mundial, pues solamente el 3% de esa población no vive en el lugar donde nació. Por supuesto, que el análisis es otro si se consideran las causas, consecuencias e impactos de dicha movilidad.

Con esta motivación, es menester reconocernos como un país inmerso en una región con una constante dinámica en su movilidad humana.

Fieles a la tradición humanista y solidaria que ha caracterizado al pueblo costarricense y a la Universidad Nacional en particular, nos hemos acercado a conocer de primera fuente las voces y esperanzas de las ciudadanas y ciudadanos cubanos que permanecen estacionados en la zona de frontera entre Costa Rica y Nicaragua.

Hemos escuchado sus inquietudes, sus motivaciones, sus sueños. Al conversar con ellos, no podemos dejar de pensar en cuanto hemos servido como país de acogida para muchas poblaciones a lo largo de nuestra historia. En especial, durante la década de los años ochenta cientos de familias salvadoreñas y nicaragüenses, aquejadas por los conflictos sociopolíticos y civiles internos en sus países, se arraigaron en nuestro territorio y lo hicieron su casa. Aquí buscaron cobijo, alimento, cuido, protección, paz. Y la obtuvieron.

Somos pues un país con una larga data de hospitalidad ante el drama de los otros que buscan un mejor futuro, independientemente de sus razones y motivaciones personales y colectivas. También, y esto es justo reconocerlo en este preciso momento, tenemos grandes desafíos como sociedad humanitaria que somos; todos los días debemos plantearnos los retos para procurar el respeto, entendimiento y convivencia con el otro.

Que este esfuerzo por construir sociedades más justas y mutifacéticas sea cotidiano, amplio, nacional. Que la comprensión en las motivaciones de la movilidad nos acompañe y guie para construir un mundo más amplio y diverso.

En la visita que hicimos este jueves al cantón de la Cruz, tuvimos la oportunidad de conversar con representantes de la Comisión Nacional de Emergencias (CNE), de la Organización Internacional para las Migraciones (OIM), la Municipalidad de la Cruz y estudiantes de la UNA, quienes nos brindaron información sobre los ocho albergues que existen actualmente en este cantón, con un total de 1327 personas que ingresaron desde el 15 de noviembre pasado.

Nos llamó la atención que la mayoría de los albergados no vienen en sus núcleos familiares, sino que se organizan entre comunidades y grupos con el fin de ayudar a sus familiares desde el exterior.

Doña Sandra Saborío de la CNE expresó que uno de los temas de impacto y preocupación es el del uso del agua, ya que los tanques de abastecimiento no dan abasto, pues se estima que por día ingresan al país entre 200 y 250 cubanos y por consiguiente se les debe atender.

Las organizaciones que atienden a estas poblaciones, reconocen que existe preocupación, pues no cuentan con una infraestructura pensada para este tipo de situaciones. En este sentido, expresan su gratitud a las distintas instituciones que se han solidarizado para cubrir las necesidades dentro de los albergues, que van desde la organización del tiempo de ocio hasta el factor psicológico de esta población.

Apreciamos el esfuerzo y acompañamiento que están ofreciendo los estudiantes del voluntariado de la Sede Región Chorotega de la Universidad Nacional, quienes colaboran en trabajo de campo, ayudando a recolectar las encuestas a los damnificados y apoyar la labor asistencial de las organizaciones nacionales e internacionales.

Expreso mi felicitación a las y los estudiantes por su calidad humana y compromiso mostrado hacia esta causa.

En los albergues estuvimos acompañados por el Master Olger Rojas Elizondo, Decano de la Sede Regional Chorotega-UNA, quien expresa su satisfacción del propósito de la Universidad Nacional de identificarse con los fines, principios, valores , especialmente, en un asunto humanitario en el cual la UNA no puede ser indiferente y ha encontrado en su población estudiantil total apoyo, que permite constatar que las y los jóvenes están conscientes de la filosofía de la Universidad y la llevan a la práctica.

En la interacción con los hermanos cubanos escuchamos expresiones de agradecimiento al pueblo de Costa Rica por el trato amable, respetuoso y solidario con que se les ha atendido. De esta manera, en un diálogo sereno y respetuoso, aprovechamos para instar a estas personas a tener paciencia en este proceso del cual esperamos se concrete en favor de la libertad, justicia y los Derechos Humanos.

En esta gira, constatamos que la labor que se realiza en los albergues es ardua y continua, por lo cual la Universidad Nacional refuerza su compromiso hacia los hermanos cubanos e insta a la población estudiantil a responder al llamado de lo que ha sido uno de los pilares fundamentales en la historia de nuestra Universidad: El Humanismo, de ahí que las demandas más importantes de las que debe hacerse eco la UNA son aquellas que provienen de los sectores más vulnerables de la sociedad.

Por ello, como una exigencia ética y política, abogamos por el respaldo de los sectores sociales y poblaciones que buscan superar las desigualdades y discriminaciones de cualquier tipo.