Para responder a esas preguntas la encuesta del Centro de Investigación y Estudios Políticos (CIEP) de la UCR, consultó a las personas si habían votado en ese referéndum y en caso afirmativo, se les pidió indicar si votaron por el Sí o por el No, al TLC.

Luego, a ambos grupos (los que votaron por el Sí o por el No) se les consultó cuál era su intención de voto para las próximas elecciones de febrero.

Los resultados revelan que la indecisión atraviesa a los antiguos contendores sobre el TLC. Entre quienes votaron por el Sí, un tercio (29,2%) aún no tiene candidato para estas elecciones y entre quienes votaron por el No, los indecisos suman un 34,1%.

A la hora de los candidatos con nombre y apellido, ambos grupos aparecen con tendencias claras, pero manteniendo un alto nivel de heterogeneidad.

El candidato que mayor herencia recibe entre los antiguos votantes del Sí al TLC, es Johnny Araya, del Partido Liberación Nacional (PLN), con un 33,8% de la intenciones de voto.

Le sigue el libertario Otto Guevara quien heredaría un 13,2% de los que votaron por el Sí al TLC, seguido por José María Villalta y Luis Guillermo Solís con un 7,9% y 7,6% cada uno.

El socialcristiano Rodolfo Piza solo convoca al 3,3% de los antiguos votantes por el Sí al TLC.

La herencia de quienes votaron No al TLC está repartida de manera similar. José María Villalta recoge un tercio (29,4%); Luis Guillermo Solís obtiene un 13,7%;  Araya obtendría un 8,5% de esos votos y Otto Guevara convoca al 6,2% de los opositores al tratado. Por Piza votarían solo el 1,9% de los que votaron No al TLC.

Electorado volátil

En un ejercicio similar el CIEP consultó ¿Por cuál candidato votó en la pasada elección presidencial y por quién votará ahora? Las respuestas confirman que hoy estamos ante un electorado con débil lealtad partidaria y muy volátil.

La principal herencia para disputar serían los votos que llevaron al PLN a la presidencia pero, según las respuestas, esa herencia está hoy muy diluida.

Entre quienes votaron por Laura Chinchilla, el 32,3% aún no tiene candidato definido para la elección de febrero. Al grupo de los indecisos le sigue un segmento que apoya al candidato oficialista, Johnny Araya, quien recibiría el 40% de esos votos, mientras que Villalta y Guevara se repartirían un 7,8% y un 7,3% cada uno.

En tanto a Solís y a Piza los votarían solo el 5,3% y el 2,4% de quienes en el 2010 escogieron a Laura Chinchilla.

La herencia del antiguo candidato presidencial del PAC, Ottón Solís, se revela divida en tercios: un 30,4% de quienes votaron por Ottón Solís ahora votarán por el candidato del Frente Amplio, José María Villalta; un 26,2% de esos antiguos votos del PAC hoy no tiene candidato y un 25% mantiene su identidad partidaria y votará por el candidato del PAC, Luis Guillermo Solís.

Las respuestas indican que, de esos votos, Araya y Guevara obtendrían un 6,5% cada uno y Piza solo un 1,2%.

El voto de la derecha liberal se revela como más consistente, aunque se mantiene atravesado por el importante porcentaje de indecisos que se manifiesta en todos los segmentos de este estudio de opinión. Un 45,2% de quienes votaron por Otto Guevara en el 2010 volverán a apoyarlo en el 2014, un 24,2% se mantiene aún sin candidato y su antítesis ideológica, José María Villalta, se quedaría con el 14,5% de su herencia.

Solís y Piza recogerían cada uno un 4,8% de los antiguos votos de Guevara, y Araya apenas un 3,2%.

La crisis interna del Partido Unidad Socialcristiana (PUSC) se expresa en que solo un 20% de quienes votaron por Luis Fishman en 2010, hoy votarán por Rodolfo Piza, un 33,3% está todavía indeciso y el resto se reparte entre las candidaturas del Frente Amplio, el Movimiento Libertario y el PLN, con 17,8%, 13,3% y 11,1%, respectivamente.

El candidato del PAC solo logra convocar a un 4,4% de quienes en 2010 votaron por Luis Fishman para presidente.

Debates crean tendencia

Los debates han abundado y hoy son seguidos por grandes segmentos de audiencia, además, son la mayor influencia para los electores a la hora de decidir su voto, según el estudio del CIEP.

La encuesta señala que, para un 42,3% de los entrevistados, los debates influyen “mucho” en su decisión y para 16,9% algo. Solo un 13,4% dijo que los debates tienen “poco” peso en su escogencia y un 22,9% dijo que en “nada” influyeron su decisión.

Las campañas políticas aparecen en segundo lugar a la hora de los factores que influencian a las personas a la hora de decidir su voto. Un 21,8% de los consultados dijo que las campañas políticas lo influyeron “mucho” y un 17,6% “algo”; mientras un 22,9% respondió que influyeron “poco” y un 34,2% “nada”.

Otra respuesta que revela el menor peso de una decisión de voto por tradición y enfatiza la tendencia volátil y ajena a las lealtades partidarias es que siete de cada diez encuestados  (68,5%) respondió que su familia influyó poco o nada en la escogencia de su voto.

Solo un tercio del electorado (29%) reconoce que su familia influyó mucho o algo en la decisión de por cuál candidato votará.

La temidas, polémicas y anheladas encuestas de opinión aparecen en el último lugar de las influencias para decidir el voto: un 45% de los entrevistados por el CIEP dijo que la encuestas no lo influyeron en nada; un 20.4% calificaron de “poco”; un 17.9% de “mucho” y un 13,4% de “algo”.

(http://www.semanariouniversidad.ucr.cr/noticias/pais/12188-iquien-hereda-los-votos-del-referendum-por-el-tlc.html