Estos hechos debilitan el ejercicio ciudadano en la definición de las políticas públicas y derechos consagrados en la normativa del país, así como también, el ejercicio transparente de la fe de las personas. Nos preocupan los siguientes hechos y riesgos para la sociedad costarricense:

1. El uso instrumental de lo religioso para obtener votos. Cuando la religión se usa de forma calculada para aumentar los votos de candidaturas específicas, pierden las personas ciudadanas, porque, como en otros casos, las decisiones públicas no se toman desde los intereses de la ciudadanía en toda su amplitud y heterogeneidad y, por el contrario, se establecen desde los pactos realizados entre los políticos de turno y unos pocos líderes; se corre el peligro que de esta manera se repartan puestos y recursos públicos de forma poco transparente y antidemocrática. Pierden también las personas creyentes, porque su fe se instrumentaliza y se entrega a cambio de influencias y recursos para líderes religiosos específicos y sus corporaciones religiosas. Así, se corre el riesgo de hacer de la fe un negocio o botín político y luego, esos líderes pueden quedar atados a los privilegios del poder.

2. De esa manera, los compromisos realizados por candidatos con corporaciones religiosas particulares podrían hipotecar políticas públicas, puestos de gobierno y recursos del Estado, favoreciendo intereses corporativos de líderes religiosos específicos, con el riesgo de dejar de lado criterios de idoneidad y probidad.

3. El desconocimiento de la diversidad religiosa, espiritual y conviccional de la población costarricense.

4. El uso malintencionado, engañoso y desinformado de términos como “género”, para congraciarse con determinados sectores, descalificando y desconociendo los derechos de las mujeres y de la población sexualmente diversa, asociados a ese término.

5. A partir del punto anterior, se debilitan derechos reconocidos por tratados internacionales y la normativa nacional. Así, se corre el riesgo de promover conductas sociales de descalificación y agresión a mujeres y a grupos diversos.

6. El peligro de empeñar la educación a agendas moralistas determinadas, violentando derechos que ya forman parte del corpus jurídico nacional.

Por lo que manifestamos nuestro rechazo:

–  a cualquier uso instrumental de lo religioso para ganar votos a favor de candidatos específicos,

–  al uso calculado y manipulado del término “ideología de género” para atentar contra derechos fundamentales de mujeres, minorías y diversidades y para pasar por encima de la institucionalidad costarricense.

A cambio promovemos:

–  El reconocimiento de la diversidad religiosa, espiritual y conviccional de la población costarricense.

–  La visibilización y recuperación de la plural y heterogénea riqueza espiritual y cultural de Costa Rica y los aportes que ofrece para construir la paz y la cordialidad, entre los seres humanos y entre estos y el planeta.

–  Pensar el presente y futuro del país desde los valores democráticos, de respeto y convivencia dentro de procesos ciudadanos, colectivos, públicos y transparentes que permitan generar una sociedad cada vez más inclusiva, libre, justa y solidaria.

Firmamos con convicción y esperanza:

Foro Interreligioso de Costa Rica, Foro de Educación Religiosa de Costa Rica, Escuela Ecuménica de Ciencias de la Religión (EECR) Universidad Nacional (UNA), Universidad Bíblica Latinoamericana (UBL), Asociación Luterana de Centroamérica (Casa Adobe).

Centro de Investigación en Cultura y Desarrollo (CICDE-UNED), Departamento Ecuménico de Investigaciones (DEI), Centro Dominico de Investigación (CEDI), Red de Ecoespiritualidad, Comunidad Fray Bartolomé de las Casas, Dominicos, Observatorio de lo Religioso.

Observatorio de Género y Medios (GEMA), Organización Interseccional Pro Derechos Humanos en Costa Rica (OIDHCR), Colectivo Diásporas Feministas, Iglesia Metodista Wesleyana Costarricense, Servicio Paz y Justicia SERPAJ-CR, Red Ecuménica de Lectura Popular de la Biblia.

Colectivo Festival Ecológico, Colectivo Las de Magdala Podcast, Colectiva Coexistir de Cartago, Asociación Voces Nuestras, Red de Interculturalidad, Grupo Reflexión-Acción.

San José 29 de marzo de 2022.