Mercedes Zapata llora la muerte de su hijo, muerto de un tiro en la cabeza.(Foto:Pägina 12.com)
Mercedes Zapata llora la muerte de su hijo, muerto de un tiro en la cabeza.(Foto:Pägina 12.com)

La Iglesia católica de Nicaragua rechazó ayer retomar el diálogo entre el gobierno y la oposición para acabar con las protestas que azotan al país desde el 18 de abril, con un saldo de docenas de manifestantes muertos, heridos y detenidos.

Previamente, el Centro Nicaragüense de Derechos Humanos (Cenidh) había dado cuenta de 11 personas fallecidas y otras 79 resultaron heridas el miércoles. El secretario general de la Organización de Estados Americanos (OEA), Luis Almagro, en un video publicado en la web este jueves, condenó “los asesinatos’’ y tras solidarizarse con las familia de las víctimas, llamó al estado a “detener la violencia de estos factores represivos’’.

En Managua, la jornada del miércoles dejó escenas de pánico, cuando cientos de miles de opositores que marcharon a la Universidad Centroamericana (UCA). Los primeros en llegar tuvieron que refugiarse en comercios cercanos y en la Catedral debido a los disparos de las fuerzas de seguridad y grupos afines al gobierno de Daniel Ortega, quien poco antes aseguró que no dejaría el cargo.

Sin embargo, el gobierno señaló en un comunicado que esos actos obedecen a grupos de oposición con “agendas políticas específicas que buscan aterrorizar a la población”,  lo que calificó como “una conspiración’’ que pretende destruir la seguridad y la vida en el país.

Estos incidentes entre opositores, policías y grupos afines al gobierno son unos de los más violentos que se viven en la capital y elevan a casi un centenar la cifra de fallecidos desde que comenzaran las protestas el 18 de abril. “Los agresores fueron la policía represiva y las fuerzas de choque’’ que responden al presidente Ortega y su esposa y vicepresidenta, Rosario Murillo, indica el informe de Cenidh. El gobierno negó que tenga fuerzas de choque y rechazó la responsabilidad en los últimos hechos de violencia.

Durante los incidentes también resultaron quemadas instalaciones de la emisora oficialista Radio Ya, una cooperativa de crédito rural y resultó destruida la fachada del estadio nacional de beisbol. También fueron atacados el canal opositor 100% Noticias y las plantas de transmisión de la también opositora radio Darío, en León, denunciaron sus propietarios.