El Banco Central dio a conocer el jueves su nueva proyección de crecimiento que bajó de 3,4% –estimación hecha en enero pasado- a 2,8% del Producto Interno Bruto (PIB), la cifra más baja de los últimos seis años.

En el centro de las bajas expectativas de crecimiento se encuentra el problema del déficit fiscal, que el ministerio de Hacienda ha calculado en un 5,7% del PIB y que, según ha dicho el presidente Luis Guillermo Solís, constituye “una situación insostenible”.

Los compromisos de la deuda pública, generada por el déficit, absorben un porcentaje creciente de los ingresos del gobierno, lo cual limita su capacidad de invertir en obras de infraestructura. Además, establece una fuerte competencia por los recursos financieros disponibles, en detrimento de la iniciativa privada.

El presidente Solís advirtió que la economía del país no aguanta un año más sin una reforma fiscal, porque el déficit seguirá creciendo. En 2016, sería aproximadamente de un 6,4% y continuará elevándose mientras no se llegue a un acuerdo nacional en materia de impuestos.

“Esto no es un problema del gobierno, es un problema nacional y todos estamos obligados a contribuir en la búsqueda de una solución”, manifestó.

Pero la propuesta de Solís recibió un portazo en la Asamblea Legislativa. Los diputados de la oposición insisten en que ni siquiera leerán los proyectos de ley mientras no llegue el proyecto de presupuesto para el año próximo, lo que tendría que suceder en setiembre, con muestras claras de que el gobierno tiene la voluntad de contener el gasto.

Las declaraciones de algunos diputados transparentan la intención de fondo: no habrá reforma fiscal si el gobierno no propone a la vez modificaciones legales para reducir los beneficios salariales de los trabajadores públicos.

Por su parte, los sindicatos amenazan con lanzarse a las calles y ya hicieron una primera demostración de fuerza el pasado lunes, cuando miles de empleados del ICE, acompañados por grupos de otras instituciones, realizaron una demostración de fuerza en San José.

Agravantes

A esta compleja situación, se han venido a sumar factores inesperados que han agravado el escaso dinamismo de la economía.

Uno de ellos es el cierre de operaciones de la empresa Intel, cuyas exportaciones de alta tecnología representaban aproximadamente un quinto del valor de las exportaciones nacionales.

Por otra parte, el fenómeno climático de El Niño, uno de los más cruentos de los últimos años, ha causado una prolongada sequía en la zona del Pacífico norte, en buena parte de las provincias de Guanacaste y Puntarenas, al tiempo que causa inundaciones en El Caribe.

Productos de exportación como la piña, el melón y el banano han sufrido una merma a consecuencia de los problemas climáticos, lo mismo que muchos productos de consumo interno.

Las autoridades económicas del gobierno esperan que estos factores atenúen su influencia para el 2016 y para entonces se haya podido llegar a un acuerdo en materia fiscal entre las distintas fuerzas políticas, de manera que el próximo año se inicie un proceso de reactivación de la economía.