Nicaragüenses varados en la frontera se someten a pruebas de Covid-19, pagadas por organizaciones internacionales para poder entrar a su país.

Un hospital móvil de la privada Clínica Bíblica, de San José, llegó a la localidad fronteriza de Peñas Blancas (noroeste) para tomar las pruebas.

La Dirección de Migración y Extranjería de Costa Rica informó que organizaciones de la sociedad civil recaudaron fondos para donar las pruebas a los nicaragüenses, a quienes Managua les exige una prueba con resultado negativo para permitir su ingreso.

La presencia de los nicaragüenses en la frontera fue catalogado por organizaciones civiles como una crisis humanitaria por las condiciones deplorables en que han estado desde el 18 de julio, expuestos al sol y la lluvia y dependiendo de donaciones para conseguir alimentos y agua.

"Hemos hablado con estas personas (nicaragüenses) para que se organicen y siguen una coordinación estricta para que el proceso sea ordenado" en la toma de muestras, dijo Raquel Vargas, directora de Migración de Costa Rica, en un video divulgado por la institución desde la línea fronteriza.

Según la migración costarricense, había 300 personas varadas en la frontera pero el número se redujo a 200, porque 17 volvieron a Costa Rica y otras pudieron ingresar a Nicaragua por razones humanitarias.

"Agradecemos al Centro de Derechos Laborales y la Fundación Arias para la Paz y el Progreso Humano por la búsqueda de recursos por parte de cooperación internacional" para comprar las pruebas de covid-19, dijo Vargas en un comunicado de Migración.

"Confiamos que pronto estas personas podrán ingresar a su país, disminuyendo el riesgo de contagio para quienes han estado en frontera", agregó.

Los nicaragüenses son en su mayoría migrantes que se quedaron sin empleo en Costa Rica por la crisis de la covid-19, por lo que buscaron regresar a su país.