Doña María de los Ángeles Álvarez Peralta, en su panga Amberly, en Isla Caballo.

Doña María de los Ángeles Álvarez Peralta es pescadora artesanal y nació hace 55 años rodeada de esta agua salada y verde azulada, en Isla Caballo.

“Desde que nací vivo en Isla Caballo. Salgo a pescar con mi esposo aquí a la orilla y alrededor de la isla, pero no muy afuera, porque la panga mía es muy pequeña”, dijo y contó que hace cuatro años salió favorecida por el Instituto Nacional de las Mujeres (INAMU), que le dio recursos para costearse una panga, a la que bautizó Amberly.

Pesca camarones con trasmallo, corvina -P grande y P pequeña o “aguada”- y chatarra (roncadores, bagres, corvina cinchada y zorrita) y viaja a Puntarenas a vender el producto. “Cualquiera nos sale comprando, al mejor precio, al que nos pague se lo vendemos el producto. Ahorita estamos en veda pero el kilo de camarón lo están pagando a 10 mil, la P grande a cuatro mil, la P pequeña a 2 mil 500 y la chatarra a 500”, explicó.

Este año el período de veda -prohibición de la pesca -en el Golfo de Nicoya, abarcó los meses de agosto, setiembre y octubre. Se hace para proteger los procesos de reproducción de las especies marinas.

Doña María de los Ángeles refirió que una de las cosas que más afecta a las y los pescadores de Isla Caballo son quienes están con técnicas de pesca ilegales. “Los que rodean y la arrastran. Eso nos afecta a nosotros porque diay esos rodeadores agarran cantidades de pescado, son miles y miles los que agarran y diay nos friegan a nosotros porque nos bajan el precio después del pescado y además como nosotros trasmallamos con malla pequeña casi no agarramos nada de pescado. Y los de la rastra también, los de la rastra agarran todos los camaroncillos y ahuyentan el camarón jumbo”, denunció.

A estas personas les compran el producto las mismas personas que le compran a los pescadores artesanales en el mercado de Puntarenas.

Presentan Plan Estratégico de Desarrollo Integral de Isla Caballo

El pasado 3 de octubre salimos del puerto de Incopesca, en Puntarenas poco antes de las 8 de la mañana hacia Isla Caballo, como parte de una visita organizada por la Universidad Nacional (UNA). En medio del oleaje del Golfo de Nicoya recorrimos los 12 kilómetros hasta que, entre San Lucas e Isla Venado, apareció la alargada y boscosa isla. Allí viven unas 250 personas en dos núcleos de población, Playa Torres y Playa Coronado, donde desembarcamos.

Se presume que Isla Caballo se pobló por gente que migró del interior del país hacia Guanacaste a finales del siglo XIX y el siglo XX, de acuerdo con información recabada por la UNA. Como consecuencia del nuevo auge ganadero en 1840, se empieza a repoblar Guanacaste. Los proyectos de colonias agrícolas también atrajeron el interés de pobladores del interior y de la costa y así se establecieron Corozal, Jicaral, Lepanto y Paquera. Habitantes de estos pueblos migraron a islas Chira y Venado. Y la mayoría de gente de Isla Caballo provino de Isla Chira.

Sin embargo, a diferencia de otras islas en el Golfo, Isla Caballo no cuenta con servicios básicos para su población, que vive en condición de pobreza. En la actualidad no tiene agua potable y el Instituto Costarricense de Acueductos y Alcantarillados (Aya) tiene que abastecer a la población con pichingas que transporta desde Puntarenas. La problemática aumenta por la ausencia de mantos acuíferos importantes, la contaminación de muchos de los pozos artesanales y la precariedad de agua en época seca. La electricidad es provista mediante paneles solares, donados por instituciones públicas y privadas.

La carencia de agua potable y de electricidad; la falta de acceso a la educación permanente y de calidad; el abandono de parte de los Gobiernos durante muchos años y las necesidades de las y los pescadores son problemáticas históricas. A la par de ellas, la UNA ha ido construyendo alternativas y tiene 10 años de trabajar en la isla.

Silvia Rojas, coordinadora del Programa Interdisciplinario de Desarrollo Costero (PIDC) de la UNA, ha seguido todo el proceso. En el 2017 la comunidad aprobó el Plan Estratégico de Desarrollo Integral Comunitario de Isla Caballo 2017-2022 y la gira del 3 de octubre fue para presentar dicho plan en un encuentro entre la comunidad, gente de instituciones estatales y actores sociales que trabajan en el Golfo de Nicoya.

El presidente de la Asociación de Desarrollo Integral de Isla Caballo, don Joel Rojas, afirmó: “Esta es una reunión muy importante para nosotros. Han pasado 10 años de todas estas reuniones para ponernos de acuerdo. La UNA nos ayudó a construir estas herramientas y ahora depende de nosotros y del apoyo de las instituciones que esto se haga realidad”. Un tema clave en la discusión fue el de la pesca.

“Nuestra isla ha dependido siempre de la pesca”, expresó don Joel.

El problema de los intermediarios

La principal actividad económica en la isla es la pesca artesanal, para consumo familiar y para vender afuera. La comercialización se realiza con intermediarios ubicados en las cercanías del mercado municipal de Puntarenas, o por medio de venta a intermediarios fuera de la isla. Según el Plan Estratégico de Desarrollo Integral Comunitario de Isla Caballo, “este sistema es uno de los más perjudiciales para el sector”, pues los pescadores artesanales terminan vendiendo sus productos a un precio casi 70% menor que el del mercado nacional.

Esta comercialización injusta se da sobre todo por la falta de conocimientos en contabilidad, finanzas y mercadeo, por lo que el ingreso diario de cada persona oscila entre 1.500 y 4.500 colones, según lo que pesque.

Durante el período de veda se calcula que cada familia recibe un subsidio de 145.000 colones mensuales; pero eso muchas veces no alcanza para las necesidades de familias de hasta seis miembros.

Denuncian falta de vigilancia por parte de Guardacostas

En el tema pesca, las principales preocupaciones de las y los pescadores son dos. Primero, que necesitan agua y luz para tener electricidad y poder hacer el hielo que les permita conservar sus productos. Esto les abriría las posibilidades de comercialización y reduciría el régimen de intermediarios. Y segundo, el tema de la pesca responsable y la competencia desleal de los pescadores que usan técnicas de pesca ilegales.

Como parte de la presentación del Plan Estratégico de Desarrollo Integral de Isla Caballo, se realizó una mesa de trabajo sobre pesca. Los proyectos productivos que interesan a la comunidad son un centro de acopio móvil y de comercialización de productos marinos; el cultivo de mejillón y camarón; el engorde de pargo; y el aumento en la competitividad pesquera mediante la certificación de pesca responsable.

Las autoridades de Incopesca que estuvieron presentes en la actividad apuntaron que lo primordial es que las y los pescadores tengan una asociación o cooperativa responsable del proyecto que creen y luego se identifiquen las necesidades que tienen en cuanto a capacitación.

Norgelens Lobo, funcionaria de Incopesca, dijo que era importante pensar en que si empezaban proyectos productivos, consideraran la parte de comercio justo y la necesidad de un centro de acopio, compuesto por una oficina administrativa y un equipo de refrigeración para almacenar sus productos.

Lobo también les sugirió  que se volviera a activar la demarcación del área de pesca responsible, para poder combatir la pesca ilegal. Si bien las y los pescadores artesanales de Isla Caballo están conscientes de la importancia de esta área denunciaron la falta de vigilancia y de apoyo por parte de Guardacostas.

Una pescadora que mantuvo su nombre en el anonimato contó: “Si uno llega y les dice algo a los que están haciendo pesca ilegal le tiran la panga a uno. Ya me ha pasado. Me dijeron: ‘Si usted se pone babosa la hacemos levantada’. Ellos si no ven a alguien que ponga orden ahí van a seguir echando trasmallo”.

(*) Fabiola Pomareda García es periodista freelance. Actualmente vive en San José, Costa Rica. Correo: pomaredafabiola@gmail.com. Twitter: @FabiolaPomareda