Sin caer en las mismas estrategias sucias de sus contrincantes, ni legitimándolas como hicieron otros por conveniencia. Sin derroche, sin gastar la plata de todxs en campañas que no dicen nada, su imagen es la misma de siempre, no necesita adornos.

Esta nueva forma de hacer política no se puede destruir con las mismas armas de siempre por más sucias y poderosas que sean, es sólida y la mueve el corazón, está por encima de cualquier etiqueta que le quieran poner.

Es firme porque soportó todo, y si bien algunxs de los que la apoyaron huyeron por miedo y desinformación, demostró que una gran parte de la gente de este país no se arruga por nada, pues ya la consideran propia, pues es un proyecto colectivo, que no habla de participación, la pone en práctica. No da regalos a cambio de votos ni los ve como si fueran un favor, brindando comodidades para conseguirlos; si usted quiere y cree en este cambio es muy sencillo, participe.

Estoy muy emocionado y decepcionado a la vez por lo vivido en esta campaña, pero lo que sí sé es, que esta nueva forma de hacer política ya cambió muchas cosas en este país y va a cambiar muchas más, pues seguirá creciendo.

Sea como sea, qué bien se siente salir de una campaña tan intensa inmaculado, sin nada que te puedan reprochar, simplemente por seguir siendo lo que siempre has sido. Gracias José, por ti, hoy muchos sabemos que un mundo mejor es posible, más solidario, sustentable y tolerante, donde quepamos todxs y que esto no sea simplemente un slogan trillado de campaña. Todo mi corazón y mi fe para ti, gracias.