La senadora demócrata Nancy Pelosi, rompe su copia del discurso sobre el Estado de la Unión del presidente Donald Trump. Qué discurso tan sucio! afirmó Reutes

Washington. La noche empezó ruda. Donald Trump subió a la tribuna de la Cámara de Representantes para pronunciar el anual Discurso del estado de Unión, una de esas fechas cumbre de la agenda de un presidente, y negó el saludo a la presidenta de la Cámara y tercera autoridad de la nación, Nancy Pelosi. El republicano se dirigía al país en unas circunstancias excepcionales, a un día de recibir el veredicto —previsiblemente absolutorio— en el juicio político por el escándalo de Ucrania, impulsado por los demócratas, con Pelosi a la cabeza.

A partir de ahí, durante una hora y 18 minutos, el mandatario hizo lo más parecido a un mitin de sello trumpista, presumiendo de economía, sacudiendo a la inmigración y con toques de show televisivo. Al terminar, Pelosi rompió los folios del discurso del presidente con evidente desprecio. Cuando la prensa le preguntó después por qué, la veterana política respondió: "Porque era algo cortés considerando la alternativa. ¿Qué discurso tan sucio".

Y así es cómo esta cita solemne de la agenda del Capitolio exhibió el nivel de hostilidad en el que se encuentra la política estadounidense. Trump es el tercer presidente de la historia de Estados Unidos que pasa por un impeachment, pero el primero que lo hace mientras busca la reelección. El Discurso del estado de la Unión marcó una suerte de inicio de su campaña electoral, si es que en algún momento la ha cesado, adicto como parece a los mítines y a las frases gruesas. “Nuestra economía está mejor que nunca en la historia”, ha afirmado nada más empezar, consciente de que esa es una de sus grandes bazas.

La especial crispación del momento se manifestó desde horas antes. Congresistas populares como la joven izquierdista Alexandria Ocasio-Cortez o Ayanna Pressley, ambas miembros de ese cuarteto de nuevas legisladoras peleonas conocidas popularmente como el squad (el escuadrón), decidieron ausentarse de tan señalada cita en protesta por el "desprecio" del mandatario al Congreso.

Trump está acusado de abuso de poder a raíz del caso de Ucrania y obstrucción al Congreso por torpedear la investigación relacionada con ese presunto crimen. El mandatario ha empezado a hablar sobre las nueve de la noche y en menos de 24 horas, cerca de esa sala de plenos, la mayoría republicana de la Cámara alta le iba a exonerar, pese a que varios de los senadores de su propio partido reprobaron su actuación. El presidente maniobró, directamente y también a través de intermediarios, para forzar a que la justicia ucrania anunciase investigaciones sobre sus rivales políticos demócratas, en especial el precandidato presidencial Joe Biden, y presuntamente llegó a utilizar la entrega de ayudas militares como moneda de cambio.

Este jueves, Trump aseguró que planeaba pronunciar un discurso de perfil bajo, algo que parece simplemente incompatible con un presidente que ha hecho de la astracanada y la provocación sus señas de identidad. Pese a la tensión evidente con Pelosi, hubo un momento de consenso, la larga ovación del Juan Guadó, invitado al acto, a quien Trump reconoció como "único verídico presidente de Venezuela". Tanto Pelosi, como el vicepresidente, Mike Pence, y buena parte de la Cámara de alzaron a aplaudirle.

A siete meses de las elecciones presidenciales, no está claro el efecto que este proceso pueda tener en las urnas. La buena marcha de la economía sostiene la popularidad del mandatario en su máximo (49%) y en las últimas semanas, de cara a sus bases, se ha colgado varias medallas en política exterior: la tregua comercial con China, la reforma del tratado con México y Canadá y la muerte del poderoso general iraní Qasem Soleimani, mediante un ataque con drones.