El secretario general de la OTAN, Jens Stoltenberg, durante una conferencia de prensa. (Brendan Smialowski / AFP)

Pese a la discordia entre Estados Unidos e importantes aliados como Alemania y Turquía, los ministros de Relaciones Exteriores del pacto buscaban mostrar unidad frente a la principal preocupación de la OTAN: Rusia. 
Este aniversario llega en un momento de crecientes tensiones con Moscú, que se ha situado del lado de los separatistas en Ucrania y en Georgia y está bajo sospecha de haber interferido en las elecciones estadounidenses de 2016.
Después de varios años centrados en objetivos más lejanos como la lucha en Afganistán, los aliados de la OTAN han comenzado a mostrar su preocupación por la trayectoria de Rusia bajo el mando del presidente Vladimir Putin.
"Vamos a acordar nuevas medidas de apoyo para nuestros socios de Georgia y Ucrania", dijo el a los periodistas antes de la sesión del jueves el secretario general de la OTAN, Jens Stoltenberg.
El secretario también dijo que la OTAN va a abordar "las agresivas acciones de Rusia", en el Mar Negro. 
Rusia, que resiente la expansión hacia el este del pacto militar, disparó en noviembre contra tres navíos ucranianos, en una operación cerca del estrecho de Kerch en Crimea en la que fueron capturados decenas de marineros. 
"Buscaremos formas de hacer más en toda la región del Mar Negro. Va a haber más vigilancia, habrá más barcos en el Mar Negro de los países de la OTAN", dijo esta semana la embajadora estadounidense ante la alianza militar, Kay Bailey Hutchison.
Rusia criticó el plan y el viceministro de Relaciones Exteriores, Alexander Grushko, dijo que esto lo único que hace es "incrementar los riesgos militares" en la región. 
- Las "amenazas emergentes" - 
En la ceremonia de apertura con el resto de los ministros, el jefe de la diplomacia estadounidense, Mike Pompeo, dijo que la OTAN necesita hacer frente a la "agresión" de Rusia y llamó a que el pacto aborde también las "amenazas emergentes" como China e Irán. 
En estos dos últimos temas, Estados Unidos cuenta con menos apoyo ya que todos los miembros de la OTAN apoyaban el acuerdo nuclear con Irán del cual el gobierno de Donald Trump se salió unilateralmente. 
Pompeo tampoco ha logrado avances en sus intentos de convencer a los aliados que no elijan al gigante chino Huawei para las redes de quinta generación, pese a sus advertencias de que la empresa supone un riesgo para la seguridad y la privacidad. 
El tema de la contribución de Alemania también se coló en la reunión tras las reiteradas quejas de Trump de que el país no cumple con el objetivo de la OTAN de 2014 de dedicar un 2% de su PIB a la defensa. 
"Ahora no es el momento de repetir excusas ya gastadas de que nuestros ciudadanos no apoyan un incremento del gasto en la defensa o en la seguridad. Es la obligación de cada uno explicar esto a la gente", dijo Pompeo.
Otro punto de tensión que empañó la celebración fue la decisión de Turquía de comprar el sistema antimisil ruso S-400, que llevó a Estados Unidos a suspender la participación del país en el programa de su avión miliar F-35, celoso de que la tecnología rusa pueda penetrar sus secretos tecnológicos.