Luego del fuego cruzado iniciado anteayer, cuando soldados sirios mataron a cinco personas en la frontera con Turquía, que respondió con proyectiles a posiciones del ejército de Bashar Al Assad, el gobierno de Ankara aclaró que "no tiene la intención de desencadenar una guerra" entre ambas naciones y aseguró que el aval que obtuvo del Congreso para utilizar las armas en caso de un nuevo bombardeo, se trató de "una medida disuasiva".

"Todo lo que queremos en esta región es la paz y la seguridad. Esa es nuestra intención. No tenemos la intención de desencadenar una guerra con Siria", declaró el primer ministro turco Recep Tayyip Erdogan, en Ankara, durante una conferencia de prensa conjunta con el primer vicepresidente iraní, Mohamad Reza Rahimi.

Por su parte, el embajador de Siria ante la ONU, Bashar Jaafari, aseguró que su país "está buscando una escalada (en las tensiones) con ninguno de sus vecinos, y esto incluye a Turquía". "El gobierno sirio -añadió- tiene un interés fundamental en el mantenimiento de las buenas relaciones con Turquía. Y en caso de incidentes en la frontera entre dos países vecinos, los gobiernos deben actuar con prudencia, racional y razonablemente."

Por su parte, el ejército rebelde sirio, que se enfrenta a Bashar Al Assad desde marzo del año pasado, expresó su "disposición" de colaborar con el ejército turco si deseara intervenir militarmente en Siria.