Segnini viajó a Pekín junto a un grupo de funcionarios técnicos que se reunieron con diversas autoridades del gobierno de China, así´como representantes  de la empresa China Harbour Engineering Company (CHEC) y del Banco Nacional de China, encargados de la construcción y del financiamiento de la obra, respectivamente.

"Costa Rica dejó claro ante sus homólogos de China que no obstante la trascendencia de la obra para el desarrollo del país, este es un proyecto que se negoció y definió en la anterior administración bajo condiciones que el presente gobierno considera no son las más convenientes para los intereses del país", señaló Segnini en conferencia de prensa.

El contrato para la ampliación de la vía 32 fue negociado y firmado por la anterior administración, de la ex presidenta Laura Chinchilla, pero el presidente Luis Guillermo Solís advirtió desde su campaña que no estaba de acuerdo con los términos de ese contrato y que, de llegar al gobierno, buscaría redefinir los términos del mismo.

Según las autoridades actuales,  de  no cambiarse varios aspectos del contrato,  el proyecto podría topar con objeciones tanto en el Congreso como en la Sala Constitucional de la Corte Suprema de Justicia, y no lograr la aprobación final.

Costa Rica pidió una extensión del plazo, hasta febrero de 2015, para revisar los términos de un anteproyecto que elabora la empresa CHEC, que sería la encargada de construir la obra.

También ha solicitado que, en caso de conflicto entre las partes, los asuntos puedan ser dirimidos ante "una sede alterna", posiblemente mediante arbitraje internacional, y no ante las instancias judiciales de China como establece actualmente el contrato.

Otros planteamientos consisten en que parte de los fondos del empréstito puedan ser usados transitoriamente para el pago de expropiaciones, a fin de evitar atrasos, así como un aumento en la cantidad de mano de obra costarricense en la construcción, señaló Segnini.

El proyecto de ampliación consiste en la construcción de dos carriles adicionales desde la entrada a Río Frío hasta la ciudad de Limón, un total de 107 kilómetros, que se espera agilice de manera sifnigicativa el transporte de carga terrestre.