Las zonas que presentan más avance en la reducción de los índices de pobreza extrema son las regiones Chorotega (75%), Brunca (68.8%) y Caribe (46.9 %), según los informes de la Estrategia Puente al Desarrollo y la Encuesta Nacional de Hogares 2016 del INEC, los que también están ligados con mejoras en el empleo.

Según la Encuesta de Hogares 2016, el Índice de la Línea de Pobreza (LP) registró una reducción un 41% en la pobreza extrema mientras que el Índice Multidimensional de Pobreza (IPM) midió un 10 % menos de pobres en 2016 con respecto a 2015.

La Encuesta Nacional de Hogares (ENAHO) mostró una mejoría en el empleo en los hogares pobres, que pasó de un 25.4% de desempleo a 21.9%. Es decir 10.754 de los hogares más necesitados salieron del desempleo.

El IPM, que incluye más variables en la medición, también reveló que disminuyeron del 82% (2015) a 72% las personas en condición de pobreza en 2016.

Las metodologías de medición y número de variables de los Índices LP y IPM se complementa y coinciden en que, por primera vez en muchos años, el gobierno logra romper y exhibe resultados positivos en la lucha contra la pobreza y el desempleo.

El presidente Luis Guillermo Solís, manifestó sobre los datos que revelaron ambos estudios que corroboran que “los esfuerzos que hacemos van encaminados a cumplir con nuestros compromisos: en el tema de reducción de la pobreza y la pobreza extrema, en defender los derechos humanos y devolver calidad de vida y dignidad a las familias”.

La reducción de la pobreza es uno de los pilares fundamentales de la Administración Solís Rivera, recordó el Mandatario y en este cometido, agregó, “el impulso a la generación de empleo es fundamental, ya que este es un factor indispensable para hacer sostenible este enorme esfuerzo nacional”.

El ministro de Trabajo, Carlos Alvarado, se mostró complacido, “estos datos de reducción del desempleo en los hogares más pobres nos llena de optimismo pues van en la dirección correcta de acuerdo con los objetivos para el desarrollo del país”.

Entre los hallazgos se resalta, que los indicadores de salud, educación y protección social, son los que más han mostrado progreso, pues en correspondencia con la intervención de la Estrategia Puente al Desarrollo, se procura, de forma prioritaria, el acceso a las transferencias monetarias y los servicios sociales para abordar los dos primeros momentos de asistencia y protección social.

En el Informe de Resultados se señala que el 64% de las de familias de la muestra alcanzaron inserción de jóvenes, entre 13 y 18 años, al sistema educativo y cuentan con transferencia monetaria condicionada de las becas de Avancemos. El 60% de familias logró la inserción de menores de 13 años al sistema educativo y cuentan con la beca de FONABE.

El 60% cuenta con aseguramiento de salud. El 42% de familias tienen personas de menos de 12 asistiendo a CEN-CINAI, materno, pre-kinder u otra alternativa de cuido y desarrollo infantil. El 21% de familias alcanzó en al menos uno de sus miembros, el bachillerato de secundaria. Y el 20% de las familias tienen el logro de alguna persona integrante del núcleo, en capacitación para el empleo y emprendimiento.

La Vicepresidenta de la República Ana Helena Chacón, Coordinadora del Consejo Presidencial Social, resaltó que “un factor de éxito es sin duda, la articulación interinstitucional y la puesta en marcha de los 12 protocolos de atención, que permiten la atención prioritaria y preferencial a las personas”.

Chacón destacó además que “el trabajo en equipo nos ha permitido evitar filtraciones, duplicidades y clientelismo. En este momento, tenemos claridad de a quiénes debemos llegar y en esas personas es que la Estrategia Puente Al Desarrollo pone su mirada. Hoy, muchas familias están viviendo mejor y pese a que sus carencias son enormes todavía, al menos tienen tres comidas diarias, reciben atención médica, becas de estudio y diversas capacitaciones, para que pronto puedan asumir las riendas de su vida y hacer sus propios planes de felicidad. Poco a poco vamos haciéndolos “visibles” y  devolviéndoles su dignidad humana”.

Chacón contrastó la Estrategia Puente al Desarrollo con programas anteriores: “el cambio de paradigma en la atención de las personas más vulnerables ha sido un pilar fundamental en los resultados de la reducción de la pobreza. Los métodos científicos y técnicos respaldan nuestras acciones. Puente al Desarrollo no solo brinda beneficios monetarios sino que trabaja de manera fuerte el desarrollo de capacidades, para que las familias de la Estrategia se empoderen y sean capaces de seguir por sí mismas avanzando hacia la construcción de una mejor calidad de vida”.

Aportes de orden metodológico

En Costa Rica las Instituciones del Estado para asignar recursos o beneficios han utilizado históricamente la metodología de Línea de Pobreza (LP); la cual es considerada como un método unidimensional pues se basa únicamente en el ingreso de los hogares, para obtener el monto mínimo requerido para que una persona pueda satisfacer las necesidades básicas alimentarias y no alimentarias.

El Índice de Pobreza Multidimensional (IPM) es una nueva medición de pobreza complementaria al LP, que toma en cuenta cinco diferentes dimensiones en las que los hogares tienen privaciones: Educación, Salud, Vivienda, Trabajo y Protección Social. El IPM, además de instrumento de medición y comprensión de la pobreza, se visualiza como un instrumento de monitoreo y seguimiento de la política social ya que las dimensiones establecidas tienen un enfoque sectorial.

Cada dimensión tiene el peso de 20%, los indicadores tienen un peso igual a 5%, excepto en el caso de la Dimensión Trabajo donde hay tres indicadores, cada uno con un peso de 6,67%, un hogar se considera pobre multidimensionalmente si tienen cuatro o más privaciones equivalentes al 20% o más.

La Estrategia Puente al Desarrollo, oficializada por Decreto Ejecutivo No. 38954-MTSSMDHIS-MIDEPLAN, Mayo de 2015, articula las acciones del sector social cuyo objetivo es atender la pobreza de las familias desde un enfoque multisectorial e inter institucional, garantizando el acceso al sistema de protección social, al desarrollo de capacidades, al vínculo con el empleo y la empresariedad, a las ventajas de la tecnología, a la vivienda digna y al desarrollo territorial, en aras del desarrollo humano e inclusión social.